Para Aleksy Kaniuka uno de sus mejores aliados durante la cuarentena fue Robopong, un robot que le prestó la Federación Argentina de Tenis de Mesa Adaptado (FATEMA) y que le sirvió para continuar con la preparación para lograr la clasificación a los Juegos Paralímpicos de Tokio.

Después de muchas charlas y entrenamientos físicos a través de la plataforma Zoom, FATEMA invitó a los jugadores para que retiren elementos por la sede de CEDIMA. Allí, Aleksy recibió el robot y 150 pelotas.

“Fue muy útil para utilizarlo como entrenamiento técnico. Si bien no es fiel a la realidad me sirvió para no perder el ritmo y enfocarme en mi gran objetivo: no perder la sensibilidad. Y así fue. En mi regreso a los entrenamientos al CeNARD comprobé que estoy mejor de lo que esperaba”, indicó el joven de 22 años que comenzó a jugar al tenis de mesa adaptado en 2009.

Así se entrena Aleksy Kaniuka con el “Robopong”


Robopong le permitió a Aleksy trabajar diferentes aspectos: reacción, puntería y efectos. Es eléctrico y se puede programar con un control remoto la variación de la demora entre el lanzamiento de cada pelota. El valor del robot en el mercado oscila $ 240.000.

“Lo programé para tirar pelotas desde diferentes ubicaciones y efectos. También tiene ejercicios ya armados para que directamente los hagas”
, explicó Kaniuka, quien buscará su pasaje para Tokio en el Preolímpico que se disputará en marzo con sede a definir.

Aleksy Kaniuka, estudiante de Ciencias Políticas, lleva el deporte en la sangre. Hizo natación de muy chico, pero nunca encontró eco. “Los profesores no estaban preparados para trabajar con gente con discapacidades. Compartía la pileta pero me medían con la misma vara que al resto y yo nunca avanzaba porque mi cuerpo no me lo permitía”, recordó.

Kaniuka en Lima 2019



Sin embargo, Aleksy, que nació con mielomeningocele e hidrocefalia, buscó por otros horizontes. Se inclinó por el atletismo y participó en lanzamiento de jabalina en tres ediciones de los Juegos Bonaerenses y también en los Juegos Nacionales Evita.

Hasta que una tarde, en 2008, su cabeza hizo un click. Cedima organizó una despedida para Giselle Muñoz en la previa de los Juegos Paralímpicos de Beijing. “Mostraron un video con todo lo que Giselle había logrado. Los viajes que había realizado y me encantó”, reconoció.

Entonces, aceleró. Ya practicaba tenis de mesa, pero se dio cuenta que tenía que dedicarle más tiempo y comenzó a construir su carrera. En 2010 comenzó con una escuelita de desarrollo de la Selección y cada tanto se entrenaba con los consagrados. En 2013 consiguió su primer logro: medalla plateada en equipo y bronce en singles en el Parapanamericano de Buenos Aires.


Después llegaron las convocatorias para representar a la Argentina con la Selección en el exterior. Jugaba, viajaba y disfrutaba. Y creció hasta conseguir resultados que lo potenciaron. Como la plateada que obtuvo en los Juegos Parapanamericanos de Lima. “Fue mi punto máximo. Le puedo ganar al colombiano José Vargas, segundo preclasificado, por 17-15 en el quinto set”, recordó. Hoy, Aleksy Kaniuka es el 32 del mundo (Clase 7) y está en el Top Five del ranking de los Sub 23. Juega, estudia y, de la mano de Robopong, sueña con un lugar en Tokio 2021. Y lo bien que hace.