Nació en Córdoba, vivió en Santiago del Estero y sueña en Buenos Aires. Con 18 años y una sonrisa encantadora, María Kristal Saddi tiene bien claro qué quiere para su vida y fusiona el deporte con el estudio.

A Kristal siempre le gustó el tenis. Tenía un modelo a seguir: su hermano Ángel. Ella fue su seguidora número uno y años después, su alumna. Así fue que un día se encontró con la raqueta y juntas iniciaron un camino. Un camino que hoy la encuentra lejos de casa, pero cerca de sus sueños.

El puntapié inicial fue en un torneo en Cañuelas. “Hace seis años me invitaron y me gustó. Allí me di cuenta que podía tener un futuro con el tenis”, confiesa.

Las clases se fueron multiplicando y entonces tuvo que tomar una decisión: armó las valijas y viajó a Buenos Aires. Se instaló en el CeNARD, con el peso del sentimiento sobre sus espaldas. “Mi familia dice que los días sin mi presencia se hacen interminables. Somos y fuertes porque saben que estoy bien, persiguiendo mis sueños”, explica.

Kristal, en familia.


Sus sueños son dos: representar a la Argentina, algo que podría darse este año si la situación sanitaria lo permite; y estudiar derecho. “Elegí esta carrera porque por medio de las herramientas de esta profesión puedo hacer valer mis derechos en todos los ámbitos de mi vida”, admite.