El circuito de tenis a nivel mundial aún está a la espera de lo que sucederá, pero la planificación se mantiene y Gustavo Fernández trabaja con ese objetivo. El representante argentino de tenis sobre silla de ruedas cambió de locación y ahora se entrena en Chivilcoy pensando en el US Open, que comenzará en los primeros días de septiembre.

Después de pasar la primera parte de la cuarentena en Buenos Aires, en junio Gustavo y Jonathan Abadie (integrante del staff técnico que acompaña al cordobés) partieron rumbo a Río Tercero. En su ciudad natal, en ese momento en fase 5, el número dos del mundo pudo entrenarse sobre polvo de ladrillo.

La semana pasada Fernández se trasladó a Chivilcoy junto a Abadie y ahora practica sobre cemento, la superficie del Abierto de Estados Unidos. Si bien la ciudad está en fase 4 y todavía no se permite la práctica de tenis, el permiso que tiene como atleta paralímpico hizo que le abrieran las puertas de un club

En los primeros días de septiembre, Gustavo partirá rumbo a Nueva York para realizarse el testeo previo a la competencia y luego sí prepararse para el US Open. En la agenda inmediata después del torneo hay otro Grand Slam: Roland Garros, en los primeros días de octubre. El argentino se prepara para intentar cerrar un año atípico de la mejor manera.