Susana Masciotra es una de las históricas atletas del deporte paralímpico argentino. Ganó cuatro medallas en tres Juegos: Tel Aviv 1968 (oro en atletismo slalom y plata en básquet femenino), Toronto 1976 (bronce básquet femenino) y Arnhem 1980 (plata en natación, posta femenina). A sus 71 años, repasó su carrera en Paradeportes Radio, el programa del deporte adaptado, inclusivo y paralímpico argentino (miércoles a las 21 por Eco Medios, AM 1220).

“Antes no eran delegaciones tan numerosas como ahora. Se clasificaba por pruebas individuales y entre esos atletas se formaba el equipo de básquet. En Arnhem 1980 competí en atletismo y natación, algo imposible hoy en día”, recordó Susana, que también conoce la época actual: con 57 años, participó de Atenas 2004 como atleta de esgrima.

A los cinco años, una lesión medular por secuelas de paraplejía la obligó a la rehabilitación en el Instituto Nacional para Lisiados. Allí, durante la década del ’60, conoció al deporte. Así, en su adolescencia terminó haciendo atletismo, natación y básquet. El avance para ella fue rápido: ya en 1967 tuvo su primera prueba internacional, viajando a los Juegos Mundiales de Stoke Mandeville, que fueron la previa de los Juegos Paralímpicos. “Antes no había sillas de ruedas especiales para la competencia deportiva. Teníamos que competir con las sillas de paseo”, contó.

Muchos años después de su retiro luego de tres Juegos, conoció la esgrima y así pudo conseguir una invitación para competir en Atenas. Su vida está ligada al deporte y por eso recomienda la actividad a cualquier persona con discapacidad: “El deporte te cambia la mirada. Si te miran o no te miran, no te importa. El deporte te da una seguridad y un potencial que no notás ni el bastón ni la silla. Sabés que podés y te esmerás para conseguir lo que sea”.

Por ser medallista de más de 40 años, Susana es parte de los Maestros del Deporte Paralímpico Argentino, un reconocimiento que también es ley: “Es un gran orgullo y también una obligación. Yo siento que tengo que colaborar para que participe más gente en el deporte. Todos los que se dediquen al deporte adaptado no van a llegar a un Juego Paralímpico, pero van a ganar en movilidad, seguridad en ellos mismos… Y hasta físicamente: se entrena tanto o más que en la rehabilitación. Y para los familiares, ver desde otra ópica a una persona con discapacidad es muy positivo. Pueden ver que es alguien que se vale por sí solo y es autónomo”.