Argentina tendrá un representante en el Campeonato Europeo de Rugby sobre Silla de Rueda. No se trata de ningún jugador y tampoco de algún entrenador. El dueño de este nuevo desafío es el árbitro Diego Ceballos.

Mientras arma las valijas y se prepara para viajar, Ceballos no puede ocultar su felicidad. Y tampoco olvidar cómo fueron sus inicios en esta disciplina. Fue en el predio de Ramsay, donde se entrenaban los equipos de rugby sobre silla de ruedas de Buenos Aires, cuando recibió una propuesta curiosa: “Diego, estamos organizando un torneo nacional y no tenemos árbitro. ¿Vos sabes si hay algún profesor que le interese o como podría hacer?”.

La respuesta fue inmediata y Ceballos se auto postuló. “Me interesaba la experiencia, formarme, y dije que sí”, dice uno de los tres árbitros sudamericanos. Así, entonces, comenzó a presenciar los entrenamientos, se interiorizó sobre el reglamento y buscó información en Internet. También concurrió a todas las clínicas de arbitraje habidas y por haber. La primera, recuerda, fue en 2012. Ese mismo año, debutó como árbitro y no paró.

“Tuve la posibilidad de que la Fundación Rugby Amistad me mandara a otros lugares a capacitarme. Estuve por Brasil y Colombia, ya como integrante del cuerpo técnico de Argentina. Entonces, aprovechaba para capacitarme”, dice.

Así, entonces, le tomó gustito al rugby sobre silla de ruedas. “Siempre fui un amante del deporte, miraba todo. Y siempre me gustó la función del árbitro, aunque nunca me había imaginado este camino. También lo vi como una posibilidad de crecimiento, ya que en el país no había ninguno y podía ser una salida laboral”, indica.

En 2017, en Paraguay, Ceballos fue designado internacionalmente y a partir de ahí su carrera como árbitro fue en ascenso. “Ingresé en el circuito de torneos internacionales. Me postulo a los torneos que quiero ir y después la organización y la federación hacen sus designaciones”, explica.

Este viaje a Noruega será el segundo que tiene en Europa. “Son experiencias muy lindas. Se aprende mucho y el nivel de juego es muy
diferente al de Sudamérica. Esas competiciones son muy valiosas para mí, me enriquecen mucho”, dice Ceballos.

Su sueño, claro está, es acceder a dirigir un Mundial o algún Juego Paralímpico. También, sembrar esa semilla que crece lentamente, pero crece, y ser parte de la formación de árbitros a nivel nacional. Los sueños están para cumplirse y Ceballos, de a poco, los va cumpliendo.