Su primera experiencia arriba de una bicicleta fue cuando apenas tenía 7 meses. Claro, no pedaleaba todavía: “Mi papá (Juan Carlos) me llevaba en su bici y recorríamos los caminos vecinales. Y al año me regalaron una bici chiquita con rueditas, me subí y nunca más me baje”, relata Rodrigo López, 42 años, doble medallista paralímpico en Atenas 2004 y Londres 2012, donde consiguió dos bronces históricos en su categoría C1. Además fue abanderado en los Juegos Parapanamericanos de Toronto 2015, entre otros grandes logros.

A los dos años ya andaba sin rueditas y, a los 5, un virus le produjo una parálisis cerebral que le afectó el habla, la audición y la motricidad fina, pero no largó la bicicleta. A los 15 empezó a competir mountainbike y, en 2001, todo su pueblo de Colón (Entre Ríos), hizo una campaña solidaria para que pudiera viajar a España, en su primera competencia representando al país: “En Argentina no existía el ciclismo adaptado y traje un oro y una plata. Desde ahí no paramos”. Se expresa en plural porque menciona también a Juan Carlos López, su padre y entrenador.

-¿Cómo te sentiste en la preparación de cara a Tokio en el medio de una pandemia?

-Muy bien como siempre, trabajando duro y adaptado a las circunstancias. Hago lo que puedo con lo que tengo a mano, no me desespero. Estoy en mi ciudad, Colón (Entre Ríos), con gimnasio y demás actividades. También gracias a la tecnología tengo un rodillo smart que simula con una aplicación las rutas. Lo importante es entrenar.

Martín Ferrari, entrenador del seleccionado de ciclismo adaptado, reconoce el esfuerzo de Rodrigo: “De los deportistas que conozco es el que más compromiso tiene por su país. Más que un deportista, es un patriota”.

Viaja con las mismas expectativas con las que fue a Atenas, Beijing, Londres y Río, con las mismas ganas con las que se convirtió en el único ciclista argentino que alcanzó cuatro títulos mundiales: “Todos los torneos son importantes, pero además pienso que algo nuevo voy a encontrar. Dios siempre me da algo distinto a enfrentar y a disfrutar”, asegura.

La unificación de categorías puede beneficiar o perjudicar a los atletas y en el caso de Rodrigo se trata de un impacto negativo. De todas formas, convive con ese factor y no pone excusas: “Se hace difícil pero no me bajonea. Al contrario, me fortalece. Espero hacer lo mejor para mí, para estar bien, y mantener mis marcas. Si hago podio, bienvenido. Si no, también. Estoy feliz de llegar a mis quintos Juegos y darlo todo como si fueran mis primeros”.

-¿Qué te motiva para seguir compitiendo en el alto rendimiento?

-Más que nada es vestirme con la ropa de la selección. Más allá de los logros es saber que lo puedo hacer. Me llena de alegría ver pasar los años y seguir, también ver cuántos ciclistas van pasando. Desde Atenas soy unos de los pocos que van quedando. En mi categoría (C1) ya no queda nadie de los que corrían conmigo, soy el único. Me gusta demostrarse y demostrarme que se puede.

 

¿Cómo se juega el ciclismo adaptado?

 

FICHA TÉCNICA: Rodrigo López
Paraciclismo, categoría C1 (KM, persecución, contrarreloj y pelotón)
Nacimiento: 3 de enero de 1979 en Colón, Entre Ríos
Logros:
Medalla de bronce en Atenas 2004 (ruta y crono) y Londres 2012 (persecución en pista). Diploma olímpico Beijing 2008 (pista y ruta). También participó en Río 2016 y en diferentes Juegos Parapanamericanos.
Campeón Mundial en Montechiari 2011, Los Angeles 2012 y Aguascalientes 2014.
Doble récord mundial en pista, categoría C1.