Metiendo la pelota en el arco rival, Maximiliano Espinillo cumplió su objetivo y se ganó un lugar en Los Murciélagos. “En el 2013 me sumé a la Selección y en el 2014 jugué un Mundial, el sueño que todo futbolista persigue cuando comienza su carrera”, le cuenta el delantero cordobés de 25 años a Paradeportes.

Después llegaron tantos festejos con la camiseta argentina que Espinillo no puede asegurar la cantidad exacta: “No sé cuántos goles llevo. Ni idea… Me gustaría saberlo, pero metí muchos y perdí la cuenta”. Sí tiene en su cabeza los más importantes: “El penal contra China por la medalla de bronce de Río 2016 y otro penal contra Brasil en la final de la Copa América 2017”.

-¿Por qué te dedicaste al fútbol?

-Mi papá jugaba a la pelota en Córdoba. Mi hermano también es ciego, empezó en un equipo y lo acompañé siempre, a partir de los 8 años. A los 13 empezaron los entrenamientos más en serio.

Maxi no ve desde los 4 como consecuencia de un desprendimiento de retina provocado por un virus. El deporte se convirtió en una actividad fundamental en su vida y como cualquier chico descubrió en el fútbol un motivo de alegría. Los goles jugando para MEDEA le abrieron la puerta de Los Murciélagos. Y la pasión ahora se mezcla con trabajo.

-¿Qué se siente cuando la pelota entra?

-Meter un gol es una satisfacción. Significa poder concretar no solo mi esfuerzo, sino también el de mis compañeros de equipo, los defensores que hacen un quite y los volantes que me dan un pase. Hay mucho sacrificio… Yo pateo con la convicción de que la jugada va a terminar en gol. A veces lo tengo claro apenas le pego.

Ese optimismo se repite en los delanteros a los que tiene como referentes. “Admiro a Cristiano Ronaldo. Un gran goleador, atleta y completo. De los argentinos me gustan el Kun Agüero, Pipa Benedetto y Wanchope Ábila”, dice el hombre que se confiesa hincha tanto de Instituto como de Boca.

-¿Qué es ser un Murciélago?

-Me da muchísimo orgullo pertenecer a esta Selección. Por todo lo que genera, por su pasado y por su presente. También por lo que va a seguir siendo. Hay chicos con un futuro tremendo.

Este año presenta nuevos desafíos para Los Murciélagos: “Venimos trabajando muy duro para conseguir la clasificación a Tokio 2020. En junio tenemos la Copa América de San Pablo y en agosto jugamos los Parapanamericanos de Lima. Queremos ganar los dos torneos”. Espinillo se prepara para seguir ayudando con goles. No importa que no lleve la cuenta.

Texto: Andrés Pando / Foto: Archivo