Los Juegos Paralímpicos de Londres 2012 y Río 2016 fueron experiencias que Matías De Andrade no olvidará jamás. Pero Tokio 2021 lo agarra en otro momento de su carrera. Mucho más maduro y confiado. En el camino a su tercer Juego Paralímpico, Matías tuvo un 2019 soñado: ganó la medalla de bronce en el Mundial de paranatación de Londres y la dorada en los Juegos Parapanamericanos de Lima, ambas en su especialidad: los 100 metros espalda (S6). Como frutilla del postre de una temporada llena de podios y premios, también se quedó con el “Lobo de Oro”, distinción que reconoce al deportista más destacado del año en la ciudad de Mar del Plata.

“Confío en que estoy a nivel de llegar a una final en Tokio. Creo que tengo posibilidades de una medalla pero es todo deducción. Un salto de fe. Un torneo previo a viajar no me vendría nada mal para ver cómo estoy”, comentó De Andrade en diálogo con Paradeportes Radio, el programa del deporte adaptado, inclusivo y paralímpico argentino (miércoles de 21 a 22 por EcoMedios AM 1220 y por streaming en Facebook.com/Paradeportes). “Los mejores rivales se están entrenando en burbujas. No queda otra que hacer lo mismo. Trabajar para estar lo mejor que pueda”, agregó.

El nadador paralímpico explicó que una de las claves en la mejora de sus resultados fue el cambio de categoría competitiva que le permitió la nueva reglamentación. “Cambió el manual de la clasificación funcional y pasé de ser S7 a S6. Me modificó muchísimo y fue un cambio más que positivo. Encontré una mayor equidad, antes competía con rivales que me sacaban mucha ventaja física”, indicó Matías, que en su primer Mundial en la categoría S6 se posicionó como 3° del mundo. Aunque reveló que “hoy por hoy no hay un ranking claro, no sé cómo llegan mis rivales porque no hay competencias”.

Además, De Andrade contó cómo se prepara de cara Tokio. Haciendo hincapié en la importancia del trabajo psicológico para contrarrestar la falta de ritmo competitivo que le generó la pandemia: “Es un trabajo día a día. Con la psicóloga trabajamos la concentración y focalización en el objetivo máximo. Hacemos simulacros de competencias y demás. Confiamos en que eso nos llevará al pleno rendimiento en Tokio”.