No pudo ser. Habrá que esperar a París 2024 para intentarlo otra vez y conseguir, de una buena vez, esa medalla dorada tan esquiva. Los Murciélagos cerraron un buen torneo en los Juegos Paralímpicos de Tokio y se quedaron con el subcampeonato por segunda vez en su historia. Brasil, otra vez y como siempre, se quedó con la gloria.

Se jugó como una final. Dientes apretados, mucha fricción y pocas situaciones de peligro. Con cinco buenos minutos de Argentina, que dominó y exigió una atajada de Luan tras un remate de Espinillo. Pero fue eso, solo cinco minutos.

Porque Brasil se acomodó, ajustó las marcas y arrinconó al equipo conducido por Martín Demonte. El palo y Darío Lencina –regresó al arco tras su lesión ante Marruecos- salvaron a Los Murciélagos en la más clara, en un primer tiempo que se volando y que dejó una preocupación: la salida de Ángel Deldo por una molestia.

La segunda parte fue más de lo mismo, pero con lluvia y mucho nervio. Brasil, apenas superior, pero sin demasiada profundidad. Y cuando parecía que la definición se estiraba a los penales llegó esa acción de Raimundo Mendes, que se filtró entre la defensa argentina y la puso arriba, lejos de la estirada de Lencina.

En los siete minutos finales, Argentina dejó todo. Lo pudo empatar con un disparo de Espinillo esquina que Luan desvió al tiro de esquina y no mucho más. Los Murciélagos cayeron de pie y sumaron su cuarta medalla paralímpica. Y le dieron la novena medalla a la Argentina en los Juegos Paralímpicos de Tokio.