El nadador paralímpico Facundo Arregui tiene un su Curriculum Vitae una larga lista de logros, medallas, marcas y momentos que recuerda con mucha felicidad. Pero también tuvo que lidiar con situaciones muy difíciles. Una operación a mediados del año 2018 lo llevó a una larga lucha con la depresión. Hoy, a sus 22 años y con los Juegos Paralímpicos de Tokio por delante, Facundo puede decir ganó una batalla contra el rival más complicado: él mismo.

El rosarino sintió que su experiencia podía ayudar a otros y decidió subir a su cuenta de Instagram (@facuarregui7) un video de seis minutos contando su historia, su lucha y sus aprendizajes. “Era el último paso para soltar esa etapa en la que no la pasé bien. Me pareció bueno escribirlo y presentarlo de alguna forma. Ojalá pueda a ayudar a gente que esté pasando por algo parecido”, le contó a Paradeportes.

Facundo Arregui forma parte del seleccionado argentino de natación paralímpica desde el año 2012. El rosarino, que tiene como prueba favorita los 400 metros libres, conoció la gloria y los flashes a muy temprana edad. A sus 19 años, ya se había destacado ganando la medalla dorada en los Juegos Parapanamericanos de Toronto 2015 y consiguiendo un diploma paralímpico (5° puesto) en los Juegos de Río 2016: “Desde que empecé a competir me acostumbré a conseguir logros rápidos. Que la gente y los medios hablen de mí y de lo que conseguía. Eso a la larga me terminó mal acostumbrando”, reflexionó en el video.

El video que publicó Facundo Arregui en su cuenta de Instagram @facuarregui7



A mediados del año 2018, Facundo tuvo que someterse a una complicada operación en la vejiga que venía postergando hace años. Fue exitosa, pero la recuperación fue larga y complicada. “El 8 de agosto del 2018 atravesé una cirugía muy delicada, que por suerte salió muy bien. Pero el post operatorio fue muy duro, estuve una semana internado sin poder comer ni beber y un mes sin poder moverme por mis propios medios. Eso repercutió mucho en mi autoestima. No sentía que mi cuerpo fuese mío, todo esto me hizo caer en una depresión de la que me costó mucho salir”, recordó. “Con el tiempo ese sentimiento fue disminuyendo, pero bastó con tener que volver a competir y meterme en el que, en ese momento, era mi lugar. En el que me sentía seguro. Para darme cuenta de que ya no era así. Todo había cambiado, no me salían los tiempos y no disfrutaba. Ir a entrenar se volvió una tortura”, agregó.

Toda ese infierno que les acabo de contar duró aproximadamente un año. Pero, saben… No hay mal que por bien no venga dicen por ahí. Toda esa pesadilla me hizo darme cuenta de lo equivocado que estuve todos esos años. Con ayuda psicológica y todo el amor de mi familia, pude salir de ese bloqueo. Y darme cuenta de que todo eso que me rodeaba en su momento: entrevistas, becas, medallas, reconocimientos, fama, que yo pensaba que era lo importante – si bien no voy a negar que era gratificante- , no era lo que me hacía marcar la diferencia como persona. Haber pensado de esa manera era lo que me había hecho caer en ese pozo. Y yo pensando que la cirugía me había arruinado mi vida. ¡Todo lo contrario! Me hizo recapacitar y mirar mucho más allá”, señaló. Cabe destacar, que en medio de este proceso, Arregui consiguió la medalla de bronce en los 400 metros Libres en los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019.

Arregui ya tiene asegurado su lugar en los Juegos Paralímpicos de Tokio.



“¿Qué aprendí? Que no soy un resultado, ni una medalla, ni lo que los demás piensen de mí. Aprendí a quererme y valorarme. A pedir ayuda cuando solo no puedo, a dar siempre lo mejor y a disfrutar al máximo del camino recorrido. Que nunca hay que olvidarse de dónde uno viene. Porque antes de cualquier virtud, está la humildad. Las cosas más valiosas no siempre se ven por la tele, lo más valioso son nuestros valores. Lo que nos define y nos hace realmente grandes”, cerró Facundo que, con su video, en un tiempo de 6 minutos y 32 segundos, logró una de las marcas más importantes de su vida.