Pablo Cimadevila tiene dos grandes pasiones y logró destacarse en ambas. Primero fue nadador paralímpico y alcanzó la gloria en la categoría S5: ganó dos medallas doradas en Sidney 2000, una de bronce en Atenas 2004 y dos de bronce en Beijing 2008. Luego apostó por su carrera como joyero y se volvió una sensación en internet: su canal de Youtube tiene más de cuatro millones de seguidores.

Nació en Pontevedra, España, el 12 de diciembre de 1978. Siempre le gustó el deporte y tras el accidente automovilístico que lo dejó parapléjico a los 4 años, apostó por mantenerse activo. Hizo un perfeccionamiento de estilo en natación a los 11 y supo que iba a dedicarse a eso. “Probé con básquet, tiro, atletismo. Pero la natación se adaptaba bien a mis cualidades físicas y mentales. También sentía libertad lejos de la silla”, le cuenta a Paradeportes.

Así fue como se volvió atleta de alto rendimiento y alcanzó el éxito paralímpico. “Fue una época de mucho trabajo, esfuerzo, viajes y entrenamiento. Conocí gente de culturas diferentes. Los beneficios del deporte son innumerables. Me quedo con el compañerismo que había”, recuerda.

Desde los 20 años, Pablo convivió con sus dos pasiones. Y tras su retiro en Londres 2012 supo que iba a dedicarse de lleno a la joyería. Hace tres años creó su canal de Youtube y fue subiendo videos mostrando cómo creaba accesorios de lujo desde su silla de ruedas. Fue probando distintas ideas hasta que consiguió hacerse viral: convirtió dos tuercas en un anillo con un diamante y le puso oro a unos auriculares de iPhone. Esos dos videos suman más de 130 millones de reproducciones.

“Los que hemos sido deportistas aplicamos los procesos a nuestra vida. Para los Paralímpicos entrenás cuatro años y hay una progresión. Si todo sale bien, hay resultados. Youtube es parecido”, analizó Cimadevila sobre su éxito en la plataforma. El primer año sumó 25.000 suscriptores, el segundo pasó los 100.000 y en el mes del video del anillo sumó un millón.

Ahora es una referencia para la joyería. Vende sus productos y hasta llegó a tener un programa en Discovery Channel. Sus objetivos, de todas formas, se renuevan: “Los deportistas siempre queremos más. Por hablar de números, me interesa llegar a los 10 millones. Sería especial aunque tarde”. “Me gustaría enseñar mi trabajo al mundo. Ir a países a transmitir lo que sé hacer”, comenta a sus 41 años.

Si bien no sigue de cerca el movimiento paralímpico, planea ir como espectador a Tokio 2021. Y lleva consigo los valores que adquirió en su carrera: “El valor del deporte es el aprendizaje que conlleva. Te marcás un objetivo y trabajás para eso. Esa es la mayor lección”. La natación y las joyas marcaron su vida y en ambas facetas intentó lo mismo: “Crear un impacto en el mundo”. Siempre motivado por la frase que lleva tatuada en su piel: “If you can dream it, you can do it” (“Si puedes soñarlo, puedes hacerlo”).