Karina Gavini es Licenciada en Nutrición y desde hace 20 años trabaja en el aspecto deportivo. Pasó por Racing y Godoy Cruz. Estuvo en Boca entre 1999 y 2007 y regresó en 2012. Desde ese entonces forma parte del equipo de nutrición del plantel profesional de uno de los clubes más grandes del país. Y desde hace varios años también trabaja con Enrique Plantey, atleta paralímpico.

Plantey realiza esquí adaptado y participó en los Juegos de Invierno de Sochi 2014 y PyeongChang 2018. En la previa del torneo en Corea apostó por mejorar en varios aspectos su condición de atleta de alto rendimiento. Y se metió en la nutrición por un aspecto en particular: cuando entrenaba en la montaña, desde la mañana hasta la tarde, tenía mucha acidez. No desayunaba para evitarlo y almorzaba recién después de las 16.

Así fue como, por intermedio del preparador físico Emiliano Villalta, Enrique comenzó a trabajar con Karina. “Sus elecciones alimentarias no eran las más adecuadas para su deporte. Comenzamos con un ‘entrenamiento invisible’: trabajamos en la alimentación, el descanso y la hidratación”, explicó la nutricionista.

“Me dio vuelta toda la forma en la que yo pensaba a la alimentación. Pensaba que ser atleta de alto rendimiento era entrenar y competir. Pero esto es las 24 horas”, contó Plantey. “Me cuidaba con la comida pero haciendo dieta, contando calorías. Para estar bien físicamente. Pero no para que mi cuerpo rinda de la forma apropiada”, relató el atleta. De a poco fue cambiando sus hábitos y empezó a pensar en su alimentación en base a su rendimiento deportivo.

Karina ya había tenido una experiencia con el seleccionado de vóley de sordos pero aún así este paso fue un nuevo desafío para su carrera. “Fue adentrarme y animarme en un campo que yo no había experimentado. Mi curiosidad y mis ganas de animarme me ayudaron”, destacó. De esta manera, trabajó en paralelo con el equipo de fútbol y el atleta paralímpico.

¿Hay diferencias en el trabajo de nutrición del plantel de Boca y de Enrique Plantey? Para Gavini, el método en general es el mismo: “Es muy importante conocer el deporte, al deportista, armar la logística y educarlo. Darle herramientas para optimizar su rendimiento”. Pero marca una diferencia en lo particular cuando se trata de un deporte de conjunto y uno individual. Y puso el ejemplo con el equipo de fútbol: “Antes había un plan para todo el equipo y ahora se fue individualizando. Por puesto en la cancha, si es un partido de local o de visitante, si se juega en la altura. Hay muchas variables”. Lo mismo ocurre con Plantey.

Con cambios puntuales para sus dos grandes momentos (el entrenamiento en la montaña y la práctica en gimnasio cuando está en Buenos Aires), el neuquino de 37 años cambió su rutina de alimentación y ahora nota las modificaciones en su cuerpo. “Un día me tenté y comí media tostada y después dije: ‘Nunca más’. Tuve una acidez increíble mientras entrenaba. Cuando me excedo durante vacaciones, el cuerpo me lo hace saber enseguida”, señaló. “Karina trabajó conmigo sin importar si era Tevez o yo. Eso me conmovió”, agregó Enrique.

De cara a Beijing 2022, los próximos Juegos de Invierno, Plantey sabe que la alimentación es fundamental: “Te regula el sueño. Dormís mejor, entrás mejor, te sentís mejor”. Pero no quiere descuidar otros aspectos: “Ahora estoy trabajando lo psicológico, que es algo que te puede tirar todo por la borda en una carrera cuando menos te lo esperás”. También está practicando anticipación visual, para ejercitar su mente y su vida y de esa forma estar atento a lo que surja en la pista de esquí. Todo es importante cuando se trata de deporte de alto rendimiento.