Con apenas 19 años llegó a los Juegos de Río 2016 casi en silencio. Y se fue de la Villa con una medalla plateada colgada del cuello después de su brillante actuación en lanzamiento de bala. Y no paró más. Con un ciclo paralímpico de altísimo nivel, Hernán Urra llegó a Tokio con la chapa de candidato. Una presión que no lo achicó y supo capitalizar para repetir un logro histórico: su segunda medalla paralímpica con un récord personal y continental de 15.90. Impresionante.

Pero su relación con la bala no fue amor a primera vista. Nació en Cinco Saltos, una pequeña localidad de Río Negro, y ahí comenzó a participar de los Juegos Provinciales y en los Evita pero… jugando al paddle. Tiempo después probó con natación hasta que hace que llegó el atletismo llegó a su vida: “Empecé corriendo los 100 metros, pero vi que ya no rendía. Soy muy grande, muy alto, y no podía… Por eso me dediqué a lanzar bala y disco y me empezó a ir bien”, resume.

Los Juegos Juveniles Parapanamericanos de 2013, realizados en Buenos Aires, marcaron su debut como representante de Argentina y lo hizo con gloria: conquistó la medalla dorada en lanzamiento de bala y batió el récord continental. Además, ganó la plateada en disco. Desde entonces, no paró de crecer.

Después de la epopeya en Río la rompió en los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019. No solo fue dorada en bala, sino que rompió dos veces el récord parapanamericano. Por su gran actuación fue designado para llevar la bandera argentina en la ceremonia de cierre de los Juegos. Pero hubo más. Meses después, en el Mundial de atletismo de Dubai, hizo una marca de 15.87 metros y se colgó la de bronce.

A Tokio llegó como Nº 3° del mundo en su categoría y padre de dos hijos. Antes de competir, le dijo a Paradeportes. “A Tokio voy por todo. Venimos parejos con las marcas, va a estar linda la competencia ese día. Vamos a ver quién se queda con la dorada, voy a pelear por ese primer puesto”. Y vaya si cumplió. Hernán dio pelea hasta el último lanzamiento y ya festeja su segunda medalla plateada, un hecho histórico en su vida, para Cinco Saltos y todo el deporte argentino.

Foto: Pablo Dondero