Otra vez no pudo ser. Gustavo Fernández, al igual que el año pasado, estuvo cerca pero volvió a perder en la final de Wimbledon contra el sueco Stefan Olsson por 6-2, 0-6 y 6-3. Después de un segundo set brillante, donde el argentino demostró toda su categoría, no pudo imponerse como lo había soñado. Olsson retuvo el título de 2017 y Gustavo irá por la revancha el año que viene.

El primer set fue todo de Stefan Olsson con un 6-2 contundente. El sueco mantuvo la tranquilidad y le quebró tres veces el saque a Fernández, incluido el primero en el arranque del partido. El argentino, que cometió tres dobles faltas (contra una de Olsson), pareció reaccionar cuando quebró y se puso 2-4, pero no pasó de ahí. El sueco siguió firme y se llevó el primer set 6-2.

Diferente fue el segundo set. Muy diferente. Gustavo mantuvo su saque (que casi lo pierde) y después le quebró al sueco para ponerse 2-0. A partir de ahí, comenzó a jugar más tranquilo, con firmeza y precisión. La confianza había vuelto. El 3-0 le dio más aire para manejar el partido con menos errores. Volvió a quebrar y el puño apretado luego de cada game apareció con más frecuencia. Jugó casi a la perfección. Lo ganó 6-0.

Y cuando todo hacía suponer un arranque arrollador de Gustavo, después de un segundo set estupendo, nada de eso ocurrió. El sueco lo quebró dos veces y enseguida se puso 3-0. Y todo se complicó. Si bien Gustavo llegó a ponerse 3-4 y estuvo cerca de empatarlo, el sueco lo sacó adelante, quedó 5-3 y no perdió la chance. Gustavo peleó hasta el final, levantó un match point, pero no alcanzó. Fue 6-3 en el bicampeonato para el sueco.