Debutar en un Mundial no es para cualquiera. Y jugar ese primer partido contra el local tiene sus condimentos. Ante ese panorama se encontró el seleccionado argentino de goalball en Suecia en lo que fue su presentación ante el mundo.

De un lado, Suecia, un seleccionado experimentado y con todos los boletos no solo para vencer a la Argentina, sino para liderar la zona. En la vereda de enfrente, Los Topos, un equipo joven que disputaba por primera vez en su historia un certamen de semejante calibre.

El comienzo del partido fue lo esperado: Suecia dominó y se puso arriba por 5-2. Pero esa lógica comenzó a quebrarse con el correr de los minutos. “Encontramos el equilibrio y transformamos los nervios y las dudas en certezas. Ganamos confianza y comenzó otro partido”, recuerda el entrenador argentino Martín Maidana.

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Con mucha paciencia y determinación, Los Topos dieron vuelta la historia: 7-6. Suecia le empató y cuando faltaba un minuto, Argentina se puso en ventaja otra vez. “Nadie podía creerlo. La gente había ido a ver ganar a Suecia con cierta facilidad y de pronto aparecimos nosotros”, agrega Maidana.

En el último lanzamiento, Fatmir, la figura local, alcanzó el empate final. Un 8-8 que, si bien dejó un pequeño sabor amargo, también dejó la felicidad de mostrarle al mundo del goalball que Argentina podía codearse con los mejores.

Ya más tranquilos, en los vestuarios, los jugadores argentinos celebraron ese empate que se les escurrió en el final. “Fueron a ver cómo nos goleaba Suecia y casi se van con las manos vacías”, dice Maidana.


Además, de este histórico empate, Argentina obtuvo su primera victoria en un Mundial: 9-3 frente a Australia en su sexto encuentro. Así, Los Topos dejaron su huella y marcaron el rumbo.