Marcelo Daniel de Santiago fue un emblema del equipo de fútbol para ciegos de Huracán. Sus 100 partidos con la camiseta del Globo lo avalan. Falleció el último sábado 25 de julio y su partida dejó una enorme tristeza en el ambiente del mundo futbolístico.

Amaba el fútbol desde niño. Su disminución visual nunca le impidió compartir los picados con sus amigos. “Lo hice hasta quedarme ciego, cuando tenía 16 años”, contó en una entrevista en la revista de Huracán.

Así, el “Laucha” se adaptó a su nueva vida. Comenzó a relacionarse con otras personas ciegas hasta que lo invitaron a participar en un partido de fútbol con Gimnasia de La Plata, una experiencia maravillosa que le devolvió la alegría de jugar pero que se truncó por la imposibilidad de viajar muy seguido.

Un día recibió el llamado de Martín Wilkins, el entrenador de Huracán, quien estaba conformando un plantel de cero. Su largo camino en el Globo fue con un empate frente a Newell’s en Rosario. Jugaba de defensor y todos lo conocían como Laucha. “Laucha, a la derecha”; “Laucha, cerrá”, le dijeron durante 100 partidos sus arqueros.

“Tengo una gran sentimiento por la camiseta de Huracán.El futbol es mi pasión”, declaró en la revista de Huracán de enero de este año, en una nota que le realizaron junto a su hijo Tomás, uno de los llamadores del equipo. Una enfermedad le complicó jugar con frecuencia en los últimos encuentros. Pero el “Laucha” siempre estuvo y estará. Como todo símbolo.