“Estoy entrenando un atleta que es un diamante en bruto”. En la previa de los Juegos Paralímpicos de Río 2016, el entrenador Martín Arroyo contaba que estaba trabajando con un joven que tenía muchísimas condiciones. Un auténtico visionario.

Fue el propio Martín Arroyo el que contó en una entrevista en Paradeportes Radio que “por suerte lo pude convencer y ya se está entrenando con nosotros”. Se refería a Brian Impellizzeri, el rosarino con el que trabaja desde hace cinco años en Rosario.

El destino, siempre presente, aportó su granito de arena: Arroyo e Impellizzeri se conocieron en un cumpleaños. Resultó ser que el agasajado y amigo del atleta era sobrino del entrenador. “Me invitó a entrenar y me dijo que tenía posibilidades de llegar al alto rendimiento”, recuerda.

Así comenzó Impellizzeri su camino en el atletismo. Y así se hizo un nombre cuando ganó tres medallas (una dorada en salto en largo T37/38, una plateada en 100 metros T37y una de bronce en 200 metros T37) en los Parapanamericanos de Lima 2019. A partir de entonces dejó de ser proyecto y hoy, con 23 años recién cumplidos, se convirtió en realidad.

Con esos pergaminos, el número uno del mundo en salto en largo en la categoría F37, apunta a conseguir una medalla y seguir los pasos de su compañera y amiga, Yanina Martínez, ganadora de la única dorada en Río.

“Podría ser una linda historia para contarles el día de mañana a mis hijos”, sueña Impellizzeri. “Pero me gusta que esa medalla pueda ser motivacional para aquellos chicos que se entrenan cada día”, agrega este joven que sufrió una hemiplejia del lado izquierdo cuando nació.

“Es aplicado y tiene un compromiso inmenso con el deporte. Es una persona muy medida, seria y rigurosa”, cuenta Arroyo. Y así es. Porque más allá de la pista de atletismo que visita en doble turno, Impellizzeri tiene otras inquietudes: estudia en la Universidad del Gran Rosario (UGR) la carrera de Licenciatura en Actividad Física y Salud.

Atrás quedó esa etapa donde ganaba torneos de pool, o cuando practicaba parkour. Hoy prefiere distraerse con la música y ser DJ, o realizar diseños de arquitectura en 3D. “Le gusta plantearse objetivos y cumplirlos”, dice Arroyo. La medalla en los Juegos Paralímpicos también forma parte de ese plan.

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