Para Belén Ameijenda no hay imposibles. Lo supo desde el día que nació y los médicos le avisaron a sus padres que nunca iba a poder caminar por la malformación congénita. Amante del deporte desde muy chiquita, la joven de 24 años que estudia periodismo deportivo quiere ser protagonista desde adentro y sueña con ser la primera piloto con discapacidad en Latinoamérica.

Con escasa experiencia en el mundo de los autos, Belén se puso un objetivo: competir. Las ganas de correr y la gambeta al miedo son más fuertes. Lo sabe ella, que ya pasó seis veces por el quirófano y estuvo 11 años en rehabilitación para que hoy sí pueda caminar con la ayuda de los bastones.



Mientras planifica su futuro, cierra los ojos y se ve al mando del volante en la Fórmula 1100 bonaerense, una categoría de monoplaza. Para alcanzar ese objetivo, claro está, precisa modificar el auto. Adaptarlo. El acelerador y el freno, por ejemplo. Modificaciones y pruebas que se van realizando con esfuerzo y gracias a la colaboración de gente que la conoce y la quiere ayudar a alcanzar ese sueño.

Después será cuestión de subirse al auto -ya tiene los estudios médicos aprobados- y probar. Sentir el ruido del motor, el mismo que escuchaba junto a su familia cada domingo a través de la televisión con la Fórmula 1 y el TC.


Belén Ameijenda, que tuvo su primer auto (con caja automática y la adaptación para los frenos y el acelerador) a los 18 años, se acercó al mundo del automovilismo un año después, cuando visitó el autódromo y conoció a Juan María Nimo, piloto parapléjico que ya compite en la cuarta categoría de la Asociación Corredores Turismo Carretera.