Faltaba jugar el último cuarto, Perú ganaba por 29-25 y el sueño argentino de llegar a la semifinal de los Parapanamericanos de Toronto 2015 se esfumaba. El dolor era doble porque el vencedor, además, conseguía la cuarta plaza para los Juegos Paralímpicos de Río 2016.

“Fue un partido raro, Perú llegó a tener 18 puntos de ventaja y a nosotras no nos salía una. Nos veíamos afuera de Río y la presión mental era tremenda. Pero poco a poco acortamos la distancia y comenzamos a creer”, dice Mariana Pérez.

Así fue. Argentina reaccionó y acortó distancias (32-33). Entonces, llegó la jugada mágica: Fernanda Pallares capturó un rebote y asistió Mariana Pérez. “Cuando la ‘Tucu’ me dio el pase para el contragolpe fui con la pelota. Encesté mientras lloraba de angustia”, reconoce la cordobesa.

Las Lobas, el seleccionado femenino de básquet sobre silla de ruedas, en Toronto 2015.


“Cuando nos pusimos en ventaja pedí minuto para tranquilizar a las chicas. Quedaba muy poco y había que tener sangre fría. Fue un minuto de sufrimiento y emociones”, recuerda Carlos Cardarelli, entrenador del seleccionado femenino de básquet sobre silla de ruedas.

Perú tuvo, sobre el cierre, dos lanzamientos libres. Los falló. Las jugadoras argentinas defendían y lloraban, y el reloj parecía de arena. “Cuando sonó la chicharra explotamos de alegría”, dice Pérez. Argentina se impuso por 34-33 y tuvo premio doble.

“Obtener el boleto a Río fue un orgullo porque habíamos trabajado mucho para lograr esa clasificación histórica ya que no se conseguía desde hace 28 años”,
cuenta Cardarelli.

María Castaldi; Alejandra Alonso; María Chirinos; Mónica Chazarreta; Constanza Coronel; Silvia Linari; Mariana Capdeville; Julieta Olmedo; Fernanda Pallares; Mariana Pérez; Adriana Motura y Marcela Birck fueron las jugadoras argentinas que inscribieron su nombre en la historia grande de los Juegos Parapanamericanos.