Las Lobas rozaron la hazaña en el Campeonato Sudamericano de básquet sobre silla de ruedas que se está desarrollando en el CeNARD. Estuvieron a nada de ganar y grabar su nombre en la historia. Esa historia que indica que Argentina no le gana a Brasil desde 1986, en el Panamericano de Puerto Rico.

En un final no apto para cardíacos, Brasil ganó el duelo sudamericano por 47-46 (21-22), quedó como único invicto y se enfrentará a Chile en una de las semifinales del viernes. En la otra llave, Argentina irá ante la sorprendente Bolivia para llegar a la final y, más que nada, buscar la revancha.

Palo y palo. Así fue el partido de principio a fin. No hubo respiro ni tiempo para pestañear. Con un dominio repartido y una asistencia brillante de Pallares (10 puntos) para Redi (13) para que Argentina pase al frente en el primer parcial (14-13). Nada cambió en el segundo. La misma intensidad, el mismo ida y vuelta. Y la misma diferencia: apenas un punto arriba (22-21) para Las Lobas en el entretiempo.

En el reinicio, Brasil se acomodó mejor, parecía que se escapaba y tuvo la mayor diferencia en el cuarto parcial: 37-32. Entonces empezó a jugar la gente desde las tribunas. Y ese aliento empujó. Entonces Argentina hizo ocho puntos seguidos y pasó al frente (40-37).

La recta final tuvo de todo lo que tiene que tener un partido de alto vuelo. Otra vez Brasil pasó al frente, pero dos dobles calcados de Redi le dieron la ventaja a Las Lobas, que ganaban 44-43 y soñaban en grande.

Cuando se saboreaba el triunfo (46-45) y quedaban apenas siete segundos, Brasil tuvo tres lanzamientos libres y la brasileña Martins decidió ponerle más emoción. Porque falló el primero y la ilusión se encendió. Sin embargo, mostró nervios de acero para acertar los dos siguientes y decretar la victoria. Argentina tuvo una chance más, pero Mariana Pérez (6) no tuvo la suerte necesaria, la pelota rebotó en el aro y salió.

“Tienen revancha”, gritaba una desde la tribuna. Y así será. Argentina hizo un partido enorme y las jugadoras dejaron el alma y mucho más.

Hubo lágrimas y abrazos, pero también la firme convicción de que Las Lobas ya le pueden jugar de igual a igual una potencia como Brasil y ahora quieren revancha. Las Lobas lloraron y emocionaron en el CeNARD. Sin embargo, lo más importante es que mostraron que con esfuerzo, una buena defensa y mucho coraje ganarle a Brasil no es una misión imposible.