Sin fantasías, Nicolás Aravena sabe que su carrera prácticamente recién empieza y, de cara a sus primeros Juegos Paralímpicos, reflexiona: “Soy muy nuevo y tengo una experiencia muy corta. Río de Janeiro va a ser un foco muy grande para mi carrera, porque ahí voy a saber bien dónde estamos, pensando a cuatro o a ocho años. Ahí voy a saber bien cómo está mi carrera, ahí veré qué referentes tendré en la pista”.

Tiene 21 años y empezó con las pruebas atléticas a los 10, en el escuela especial de Allen, en Río Negro. Pronto empezaron sus participaciones en los distintos Juegos Rionegrinos y los Evita, hasta que en 2013 lo vio el entrenador Ariel González y su futuro cambió. Enseguida, ese mismo año, integró el equipo argentino en los Juegos Juveniles Parapanamericanos, llevados a cabo en Buenos Aires, y terminó con dos medallas de oro: las de 100 y 200 metros. “Elegí las pruebas de velocidad porque siempre fueron las que más me gustaron, sobre todo la de 100 metros”, cuenta con total naturalidad.

El apoyo de Ariel González es algo que siempre agradece, lo mismo que la ayuda del municipio de Allen y la beca provincial rionegrina. “Gracias a esto, me dedico solamente al atletismo, entreno de lunes a lunes”, resalta. El afecto que profesa González es mutuo. Para el entrenador, “detrás del deportista paralímpico hay una gran persona. Nicolás muestra espíritu de lucha y ganas de seguir cumpliendo objetivos”.

Canadá, Qatar, Brasil, Alemania… Torneos, giras, prácticas intensivas y progresos. “Cuento con el apoyo de mi familia, mis amigos y de todos mis compañeros, con quienes formamos casi una nueva familia. Pero hay que dejar muchas cosas de lado para los Juegos”, reconoce. Aun a pesar de todos los sacrificios, sabe que las jornadas que se vienen en el Estadio Olímpicos serán inolvidables: “Es algo muy muy emotivo. Cuando van llegando los días de la competencia, una semanita antes, te vas enfocando en eso. Cuando me vi en la lista definitiva se me cayeron las lágrimas. Ir a unos Juegos es algo que se puede dar una sola vez en la vida y hay que disfrutarlo al máximo. Ojalá que pueda traer buenos logros para la Argentina”.