Tiene apenas 19 años, nació en Pergamino, es flaquito, veloz (muy veloz) y siempre está con una sonrisa. Este chico hizo historia de la grande en sus primeros Juegos Paralímpicos. En su carrera principal logró la medalla de bronce en los 100 metros T36. En menos de cinco años pasó de los Juegos Bonaerenses a brillar en el Estadio Olímpico de Tokio.

Alexis nació prematuro y le diagnosticaron parálisis cerebral con disociación en el movimiento. Su primer contacto con el atletismo lo tuvo a los 12 años (hace apenas 7) en la Escuela Especial Nº 503 de Pergamino. Ahí ganó su primera medalla. Ahí comenzó esta historia.

“Sus buenos resultados en los Juegos Bonaerenses y en los Evita lo acercaron al radar del cuerpo técnico de la Selección, que comenzó con un trabajo de monitoreo”, explica Andrés Buey, su entrenador y uno de los artífices de la Escuela Municipal de Deporte Adaptado de Pergamino creada en 2016.

En 2017 llegó su primer gran desafío a nivel internacional con los Juegos Parapanamericanos Juveniles de San Pablo. Ahí ganó tres doradas: salto en largo, 100 y 200 metros. “En Brasil demostró su gran proyección, pero después lo ratificó con solo 17 años en los Juegos Parapanamericanos de Lima (dorada en 100 y 400 metros) y con el 4to. puesto en el Mundial de Dubai en 2019”, afirma Buey.

El gran motor detrás de Alexis es su familia. Su madre y sus abuelos son un apoyo incondicional que lo motiva a mejorar y superarse cada día. Buey asegura que “Alexis siempre fue muy sociable, cariñoso y muy querido en todos los ambientes donde se mueve. Es de pocas palabras, pero muy demostrativo. Alexis es un chico que se merece estar en donde está. Siempre se sacrificó al máximo. Es un ejemplo y empuje para un montón de jóvenes que se están iniciando en el atletismo y el deporte adaptado”.

Foto: Fabián Morassut