La escalada es la progresión en la verticalidad de un lugar en el que no se puede caminar más. Ahí aparecen, entonces, la cuerda para sostener al atleta, y la capacidad del deportista para subir. Para Agustín Guillot, la escalada es “un estilo de vida”.

Agustín tenía 21 años cuando le amputaron la pierna izquierda. En aquel entonces ya era un experto escalador y ese accidente no le privó continuar con su pasión. Al contrario, se convirtió en un abanderado de la disciplina.

“Escalar me permite estar en contacto con la naturaleza. Y después, en cierto modo, la escalada lo relacionamos con cosas que te pasan en la vida. Hay que seguir subiendo”, reflexiona el mendocino que también es guía de montañas.

“La para-escalada en Argentina crece y tiene un potencial increíble. Todavía se puede hacer mucho más porque en nuestro país tenemos lugares muy buenos para practicarla”, advierte Guillot.

Para Agustín, “la técnica y la seguridad van de la mano” a la hora de practicar para-escalada, aunque considera de vital importancia realizar un curso de montañismo. Respecto a las rutas, tampoco hay problema. “Hay fáciles y difíciles”, explica. Y, lo más importante: “No hay requisito físico, conozco muchas personas con discapacidad que lo practican”.