Después de brillar en los Juegos Parapanamericanos de Toronto, donde obtuvo dos medallas doradas, Yanina Martínez fue la abanderada argentina en el Mundial de Atletismo adaptado de Qatar y allí confirmó su notable rendimiento con otras dos medallas (plata en los 100 metros y bronce en los 200). Luego, subió la apuesta en sus segundos Juegos Paralímpicos, los de Río 2016, donde mantuvo su nivel en alza y consiguió la única medalla dorada para la delegación argentina, en los 100 metros. Ahora, en el Mundial de Atletismo de Londres, volvió a escribir su nombre en la historia grande del deporte paralímpicos por sus dos medallas plateadas. Tras el segundo puesto en la carrera de los 100 metros, Yanina se emocionó y recordó a su familia, sostén determinante de tantas alegrías.

Para que Yanina pueda triunfar es vital el acompañamiento de su madre, Claudia, y el de sus hermanos Javier y Tamara. La relación de Yanina (padece parálisis cerebral) con el deporte nació en 2004: “Primero hizo natación, y luego, desde 2006, arrancó con el atletismo. Mi intención fue volcarla al deporte para que se integre. Y ella con el atletismo es sumamente feliz. Se ríe, se divierte, la pasa bárbaro”, explica su mamá. Además de su preparación deportiva, Yanina tiene su grupo scout.

Desde los comienzos en el Echesortu FC, de Rosario, experimentó una notable evolución: en 2007, con 14 años, disputó su primer torneo provincial santafesino. “Ganó en un interclubes y se veía que era buena”, agrega Claudia. Luego participó en los Juegos Evita y entonces la convocaron para la Selección: en 2009 tuvo su debut internacional, en el Parapanamericano de Menores celebrado en Bogotá, Colombia; allí consiguió sus primeras medallas.

“Hoy se nota el cambio, Yanina creció mucho, maduró un montón. Y sin el esfuerzo y la ayuda del Enard y la Secretaría de Deporte sería complicado”, explica su madre, Claudia, emocionada, por los enormes progresos de su hija..

Y como en cada victoria, Yanina no se olvida de mencionar al cuerpo técnico de la Selección, de su entrenador personal Martín Arroyo y a sus compañeros: “Los quiero mucho a todos y siempre me alientan”.