La Selección de Rugby Sordos Argentina nació a fines de 2013, con el objetivo de jugar y divertirse. Y con la ambición de reunir deportistas que se comunicaran por lenguaje de señas. Lo consiguieron y ya sumaron varios amistosos, como los que jugaron contra sus pares de Nueva Zelanda. Fueron dos ajustadas derrotas (19-15 y 18-16) que, sin embargo, dejaron buenas señales de cara al Mundial de Gales 2017.

En este recorrido que ya lleva tres años, Rugby Sordos Argentinos consiguió muchas cosas. Organizó amistosos contra clubes con jugadores oyentes y realizaron concentración en diferentes lugares del país. Hoy no existe un club de rugby para sordos. Cada jugador se entrena en la institución que quiere, y algunos lo hacen por su cuenta, siempre bajo el programa que coordina el preparador físico Martín Conti, supervisado por los entrenadores Armando Parreño y Javier Ramón.

¿Cuál es la diferencia con el rugby convencional? La comunicación. Al no escuchar el silbato del árbitro, palmean al rival si se sanciona una falta. Entonces, el oponente levanta los brazos y detiene el juego. De la misma manera, el árbitro al pitar cruza las manos.

El plantel de Argentina está conformado por 25 jugadores de entre 20 y 35 años, de 12 provincias. Una vez al mes, se reúnen. Se entrenan. Afinan detalles. Y sueñan, claro. Con representar al país en Gales 2016.

 

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