Romario ya no deja en ridículo a los defensores. Tampoco hace goles. Hoy el exfutbolista es senador en el Brasil y está muy ligado al deporte, más precisamente al movimiento paralímpico.

“Empecé a involucrarme de manera concreta después del nacimiento de mi hija Ivy, que tiene síndrome de Down”, desveló Romario, que forma parte del programa de embajadores paralímpicos de la Confederación Brasileña. “Mi función principal es la promoción del deporte paralímpico y su capacidad transformadora. Este movimiento es capaz de quitar prejuicios y su logro es ayudar a comprender a la sociedad las capacidades de estas personas”, confesó.

“Si se puede ganar en el deporte, también se puede hacer en la vida privada y el trabajo. Esto abre muchas puertas para las personas con una discapacidad y la sociedad entera disfrutará de las ventajas de la inclusión”, declaró Romario. También relató su experiencia en el fútbol con atletas ciegos: “Fue fantástica. Me sentí completamente perdido en la cancha. Pero, como ellos, superé mis dificultades iniciales y pude llegar a la meta, incluso con los ojos vendados”.

Finalmente, Romario aconsejó la practica del deporte como modo de vida, especialmente para las personas con una discapacidad.

“El deporte es bueno para el cuerpo y la mente. Además, nos enseña a tener disciplina, concentración, respeto a la victoria y la derrota. Esto es fundamental para vivir bien. Los efectos son similares para las personas con discapacidad, con el punto diferencial que promueve la rehabilitación, mejora la autoestima y lucha contra los prejuicios”, concluyó.