La Selección Argentina de powerchair football tuvo un gran 2017: fue séptima en el Mundial de Florida y subcampeona de la Copa Sudamericana. En tan solo cuatro años de desarrollo, la disciplina creció muchísimo en nuestro país y sigue en constante evolución.

Al finalizar el Mundial, el entrenador Gonzalo Vilariño anunció que dejaba el cargo por cuestiones personales. Pero también presentó a su reemplazante: el francés Baptiste Barriere.

Oriundo de la ciudad de Lemosín, al centro sur de Francia, Baptiste es una eminencia en este deporte a pesar de tener sólo 25 años. Su padre Joel fundó un equipo en 1991 y lo llamó Grizzlies. Él empezó allí como voluntario desde muy chico y a los 16 años se decidió por ser árbitro.

Luego de participar del Mundial 2012 con ese rol, a su padre le ofrecieron ser mánager de la selección francesa y él asumió como director deportivo de los Grizzlies, que militaban en la Segunda División. Tres años después, el equipo fue campeón y ascendió a Primera.

Hace unos meses, Vilariño le ofreció el cargo en la Selección y no dudó. “La posibilidad me gustó mucho porque hay dos propuestas. Por un lado, ser el entrenador de la Selección. Y por otro, aportar al desarrollo. Es un sueño”, le cuenta a Paradeportes, con apenas dos meses de estudio de español.

Llegó a Argentina en octubre y estuvo en la Copa Sudamericana para hacer el traspaso. “En 2017 trabajamos dos semanas con la Selección en Francia y luego en Argentina. La pasión y determinación que tienen me gustó mucho. Es un gran país de fútbol, espero poder ayudar a que sea un gran país de powerchair”, se anima a soñar.

Su experiencia y entera dedicación por este deporte lo hacen el más capacitado para el puesto. En sus planes está crear una selección de reserva y tener menos concentraciones de más días. Además, viajará por el país para instruir a los entrenadores nacionales.

“No vamos a cambiar todo”, avisa Baptiste. Pero aspira a poder darle su toque al equipo y al deporte en Argentina: “Vamos a crear un cuerpo técnico más profesional, con asistente técnico y especialmente un asistente mecánico. Quiero aportar al crecimiento. Y, si es posible, volver a ganar la Copa Sudamericana y crecer en alguna posición en el próximo Mundial. Hay mucho potencial en Argentina. Llegar en cuatro años a ser séptima potencia mundial es increíble”.