La movida empezó a fines de 2013 y de a poco se va expandiendo. Pablo Taulada es el encargado. El paracanotaje abre sus puertas a chicos con síndrome down en Paraná, Entre Ríos.

Pablo es parte del mundo del canotaje desde 2001. Empezó como instructor con un curso básico. En diciembre de 2013, Agustina Arellano se acercó para tomar las clases. Ella, con el síndrome, se volvió su alumna y hoy crece en el deporte gracias a sus enseñanzas.

“Empecé a explicarle cuestiones básicas”, le contó Taulada a Paradeportes. “De a poco fue mejorando y la anoté en una competencia en la categoría 200 a 500 metros. Lo hice para que compita y para que los demás la vean y vean que se puede. Que el resto también se anime”, agregó.

Rápidamente, el círculo cercano de Agustina se enteró, y varios de sus amigos se sumaron a las clases. Hoy Pablo cuenta con un grupo grande de alumnos, que recibe su instrucción en la Escuela de Canotaje de Paraná, dos veces por semana. “Esa es la idea, que todos puedan remar. Esto es recreativo, para que hagan amigos y pierdan la inocencia. Que jueguen. El tema es integrarlos”, sostuvo el entrenador.

Para Taulada, es importante seguir sumando personas de cualquier edad y condición: “La gente nos ve y se quita los impedimentos para acercarse al canotaje. Esto sirve para que otros vean nuestra actividad y se animen. Es un cable a tierra para ellos. Hay que utilizarlo como una terapia”. De a poco, en Paraná va creciendo el paracanotaje para los más chicos. Y también para los grandes.