Está al frente en cuanto a experiencia en la delegación argentina: estos serán los cuartos Juegos Paralímpicos para Anabel Moro, después de su participación en Atenas, Beijing y Londres. Hoy, vive una realidad que nunca se imaginó. Ni siquiera cuando tenía 14 años y participaba en los torneos regionales de natación en el Club Atlético Provincial, de su Salto Grande natal. Justamente a esa edad comenzaron los problemas visuales congénitos que derivaron en su ceguera: “De golpe me encontré en una situación extraña; pero al estar en el ambiente acuático me ayudó mucho. La natación me sirvió para ponerme en el camino del deporte”, narra con el aplomo de sus 36 años.

En 2003 en los Juegos Parapanamericanos de Mar del Plata obtuvo su primera medalla de oro en los 100 metros pecho, su especialidad, lo que la clasificó para los Paralímpicos: “Clasificar a Atenas fue un shock para mí, la confirmación del avance gigante que viví en poco tiempo”, repasa. En la capital china volvió a mejorar su marca y -como en 2004- quedó en noveno lugar. En la cita londinense logró su máximo rendimiento: superó la etapa clasificatoria y alcanzó el séptimo puesto. “Pero lo más importante fue que hice la mejor marca de mi carrera”, remarca.

En Río de Janeiro nadará las pruebas de 50 metros libres y 100 metros espalda, en las que sabe que tendrá como grandes rivales a “Gran Bretaña, Rusia, Ucrania y Alemania, entre otros”. Pare eso encaró un exigente plan de entrenamiento, que ella misma explica: “Un proceso de preparación cuenta de siete estímulos semanales en agua y dos en seco (gimnasio). Y a lo largo de este año participé de un campeonato mundial en Funchal (Portugal), y del Open de natación que se realizó en el Cenard durante julio”.

Gracias a los apoyos oficiales (Enard, Secretaría de Deporte, la provincia de Santa Fe y la municipalidad de Rosario) puede dedicarse de lleno a la natación, junto a Nadia, su hija adolescente que también practica este deporte. “Voy a Río con la expectativa de entrar en alguna de las finales en las dos pruebas en las que voy a competir. Sería la primera que llegaría a esa definición a nivel olímpico”, se anticipa.

-Serán tus cuartos Juegos Paralímpicos, ya sabés qué sensaciones se movilizan: ¿podés expresarlas?

-Es muy difícil explicarlo con palabras… Es un conjunto de sensaciones encontradas lo que se siente al estar ahí. Por ejemplo, escuchar el himno argentino es increíble, se te eriza la piel. Dan ganas de abrazarte con todos los compatriotas.