Matías Cardozo recibe la pelota, rema con su silla, avanza, deja rivales en el camino y anota. Sí, una vez más. Casi una costumbre. Para los seguidores del Quad Rugby, este joven de 27 años es como Messi. Por su habilidad, su destreza y su capacidad goleadora. “Jugar al rugby en silla de ruedas es lo que más disfruto, una verdadera pasión”, reconoce, con esa sonrisa permanente.

A Cardozo la vida le cambió en 2004, cuando sufrió un infarto en la médula. Fueron tiempos de depresión y también de incertidumbre, que mutaron cuando conoció a Carlos Breyaui, un amante de los deportes extremos en silla de ruedas.

“Me voló la cabeza ver las cosas que Carlos hacía en la silla. No podía creer cómo bajaba las rampas en willy. Era increíble y pensé: ‘¿Por qué no puedo intentarlo?’”. Así, de este modo, Cardozo se metió en el mundo del deporte adaptado.

Fue Carlos Breyaui el que lo motivó. “Me comentó que se estaba formando un equipo de rugby para personas con cuadriplejia y me preguntó si me interesaba. Y así arranqué. Fue un momento bisagra de mi vida: conocí mucha gente y lentamente fui aprendiendo todo”, recuerda Cardozo.

Ya en las primera prácticas, Cardozo se dio cuenta que tenía un talento escondido y, rápidamente, ganó experiencia internacional. “Me llegó un ofrecimiento de Tucson de Estados Unidos. Allá los equipos pueden tener un extranjero y me convocaron. Me fui sin pensarlo, y eso que nunca había viajado solo y menos tanto tiempo”, recuerda. Junto el dinero para el pasaje y allá recibió casa y comida.

“Fue una experiencia increíble en todo sentido. La gente se portó bárbaro, me sentí muy cómodo. En lo deportivo estuvo genial porque me tocó enfrentar a los mejores del mundo”, explica. Así, Cardozo sumó millas. En todo sentido.

A la hora de regresar, Cardozo se reencontró con Caranchos, el equipo que representa en la Argentina. También con la celeste y blanca. “Cada año que pasa vamos mejorando. El año pasado hicimos un buen papel en el Panamericano de Paraguay, en el que finalizamos en la quinta posición”, indica.

“Hoy puedo decir que gracias al Quad Rugby mi vida cambió completamente. Es mi verdadera pasión”, asegura, y sale gambeteando.