Empezó a nadar a los tres años, pese a una antropófosis, una enfermedad congénita deficiente de la musculatura que no le permitió caminar. Sin embargo no le impidió triunfar en la natación, impulsándose solamente con su tren superior. A los 16 años comenzó su carrera de nadador paralímpico de alto rendimiento, bajo la conducción de la entrenadora Marcela Belviso, y lo que siguió desde entonces es una de las carreras más brillantes del deporte argentino.

 

Después de cuatro Juegos Paralímpicos, había quedado afuera de Río de Janeiro 2016, pero la sanción a Rusia liberó nuevos cupo y así, a solo dos semanas de iniciarse la gran cita carioca, se notificó de su participación en los 100 metros espalda: “Estoy muy feliz con la confirmación, súper contento, serán mis quintos Juegos, me llena de alegría y orgullo volver a representar a mi país y competir, que es lo que más me gusta. Sabía que había chances y me estaba entrenando mientras esperaba la noticia”, contó.

 

Representante argentino desde Sidney 2000, su palabra es por demás autorizada para analizar al deporte paralímpico nacional: “Ha crecido muchísimo, está encaminado. Avanza a buen paso y a buen ritmo”.

 

-¿Qué viene ahora?

 

-Quiero ir a hacer una muy buena carrera. Voy a pelear por una final y así cerrar mis cinco Juegos con cinco finales paralímpicas.

 

Guillermo, quien fuera abanderado de la delegación argentina en Londres 2012 es un prócer de la natación mucho más allá de las piletas: en 2014 se convirtió en el primer nadador paralímpico nacional en cruzar el Canal de la Mancha. Recorrió 49 kilómetros en poco más de 14 horas.

 

Además de su labor como nadador, es el presidente de la fundación que lleva su nombre, creada en 2008 para ayudar tanto a atletas convencionales y con discapacidad a progresar en el deporte.

 

-¿Después de Río de Janeiro qué vendrá?

 

-Enseguida me voy a Inglaterra a cruzar otra vez el Canal de la Mancha. El año que viene, el Mundial, y seguir siempre con la escuela de natación en Pergamino porque me encanta enseñar.