Luis Alberto Fernández comenzó corriendo desde que su hijo Ariel tenía un año y medio, el crecimiento fue tan notable que hoy es el director y fundador de la Fundación para el Atletismo Asistido. El establecimiento ayuda a las personas con distintas discapacidades para que puedan competir en las carreras: “Sus cambios fueron notables en cuanto a su salud física, en la parte emocional y espiritual. Nos dimos cuenta que corriendo él era feliz y ahí  vimos el camino. Antes era pura terapia. La idea era inspirar a otros padres para hacer lo mismo. Fue una aventura sanadora”.

La Fundación creció y con los años se fueron expandiendo. Hoy en día, capacitan a los voluntarios y además dan cursos y talleres. “Buscamos algo que sociabilice a los chicos y sacarlos de tanta terapia. Los resultados son enormes”.

-¿Cómo nace la fundación?

– Estuvimos siete u ocho años corriendo solos hasta que en el 2011 se fueron acercando compañeros de Ari y gente que nos fue viendo correr y con mi esposa decidimos armar la fundación. Ahí nacimos, siempre fue todo a pulmón.

-¿Cómo se ayuda a los atletas durante las carreras?

– Cada equipo tiene de cuatro a seis ayudantes, tienen un capitán que puede ser alguno de los padres si es que corren o un voluntario. Todos están capacitados sobre la patología del chico y sabe los movimientos que hay que realizar.

-¿Cuál es el mensaje que busca dar la fundación?

– Nosotros pregonamos que hay una nueva oportunidad para que ellos hagan una práctica deportiva.. Los cambios que van a venir son notorios, incluso los cambios familiares. Hoy los chicos presentan una medalla, una copa, un diploma, son protagonistas en sus familias. Eso es gracias a que corren. Es una gran transformación. Nuestra misión es ir siempre para adelante, como en las carreras. Todo el mundo nos dice que se puede, nosotros ya sabemos que se puede entonces vamos a hacerlo.