Inspirada en su referente Germán Lauro, a quien destaca como un “¡genio total!”, Karina Loyola comenzó hace varios años a perfeccionarse en el atletismo y más puntualmente en los lanzamientos de bala y de disco. La profesora Andrea Laskai la contactó con el técnico nacional Federico Salazar y él la convocó para una concentración en el Cenard.

Su desarrollo fue muy rápido: el año pasado en São Paulo hizo su debut representando a la Argentina, alcanzó las marcas en sus dos disciplinas y ya está lista para sus primeros Juegos Paralímpicos. Para que esto ocurriera tuvo que intensificar la preparación al máximo: “Desde comienzos de este año entreno en Cinco Saltos (ciudad del Alto Valle de Río Negro) junto a Salazar, y a eso se le suman las concentraciones en el Cenard”. El deporte de alto rendimiento demanda tiempo y esfuerzo. “En mis tiempos libres y para hacer algo diferente cuando estoy en Bariloche voy a clases de canto; algo que me hace muy bien y me permite despejarme”, cuenta, pero en los últimos meses decidió abocarse de lleno en su carrera deportiva: “¡Quiero aprovechar al máximo esta gran oportunidad! Estoy muy agradecida a mi técnico por haber confiado y puesto las fichas en mí”, se entusiasma.

No le fue fácil llegar a esta chance olímpica: “Mirando un poco por el espejo retrovisor de la vida, me emociona ver los progresos que tuve, cuántas veces quise tirar la toalla y no querer saber más nada con nada ni nadie, no entender por qué Dios me había hecho así, por qué pasar por tanto sufrimiento, discriminación y dolor… Hoy, mirando el presente y el porvenir, le estoy agradecida a Él por el propósito que tenía conmigo y por abrirme puertas que nunca imaginé. El deporte me movió las estanterías y me cambió la vida. No alcanzás a ver la dimensión que tiene esto, ¡es muy grande!”.

Su familia es el pilar fundamental para su carrera y también agradece el apoyo de la comunidad barilochense. Karina se enorgullece del “privilegio de representar a mi país, mi provincia y a mi ciudad”, espera “disfrutar al máximo” de la cita carioca y “dar lo mejor” en cuanto a lo deportivo. “Tener la gran oportunidad de ir a los Juegos es el sueño de todo deportista. Es una mezcla de emociones tremenda: nervios, adrenalina y la emoción de saber que tanto esfuerzo y sacrificio valieron la pena”, resume con su amplia sonrisa.

En diálogo desde Alemania, donde se subió dos veces al podio del Grand Prix de Berlín, hizo un balance del camino a Río de Janeiro: “No es fácil estar lejos de tu lugar, de tu familia, de tu entorno. A veces cuesta adaptarse a nuevos lugares, pero es cuestión de un poco de tiempo, aprender a convivir y saber llevarlo de la mejor manera; de aprender a levantarse después de las caídas y seguir avanzando hacia la meta. ¡Estoy muy feliz!”.