Comenzó con el ciclismo a los 15 años, compitiendo en mountainbike pero anda arriba de una bicicleta desde los 7 meses: “Mi padre me llevaba en su bici y recorríamos los caminos vecinales. Y al año me regalaron una bici chiquita con rueditas, me subí y nunca más me baje”, relata Rodrigo López, abanderado argentino en los Juegos Parapanamericanos Toronto 2015 y doble récord mundial en pista, en la categoría C1.

A los 5 años, como consecuencia de un virus se afectó su habla y su audición por una parálisis cerebral, pero no largó la bicicleta. En 2001, todo el pueblo de Colón hizo una campaña solidaria para que pudiera viajar a un Open en España, en su primera competencia representando al país: “En Argentina no existía el ciclismo adaptado y traje un oro y una plata. Desde ahí no paramos”. Se expresa en plural porque menciona también a Juan Carlos López, su padre y entrenador.

-¿Cómo es el proceso de preparación de cara a Río 2016?

-Con muchas expectativas, ansiedad, compromiso, responsabilidad… Son muchas cosas juntas, por eso trabajamos mucho con mi padre, van hacer muy difícil estos Juegos. Han cambiado mucho las tablas de valores que se manejan en los porcentajes de los tiempos, se unen categorías, los tiempos que se están haciendo son muy buenos y muy difíciles de superar, pero vamos hacer todo lo posible para dejar bien al deporte argentino. Además tenemos la responsabilidad ante todo un país, porque con el impuesto a la telefonía celular todos los argentinos están haciendo posible que los olímpicos y los paralímpicos podamos ir en Río.

Martín Ferrari, entrenador del seleccionado de ciclismo adaptado, reconoce el esfuerzo de Rodrigo: “De los deportistas que conozco él es el que más compromiso tiene por su país. Más que un deportista, es un patriota”.

Viaja con las mismas expectativas con las que fue a los Juegos Paralímpicos de Atenas (2004), a Beijing (2008) y a Londres (2012), con las mismas con las que se convirtió en el único ciclista argentino que alcanzó cuatro títulos mundiales: “Todos los torneos son importantes pero además  pienso que algo nuevo voy a encontrar, Dios siempre me da algo distinto a enfrentar y a disfrutar”, se adelanta. Holandeses, chinos y canadienses son los más poderosos en este deporte, pero para Rodrigo “el gran rival a vencer es a uno mismo, voy a tratar de ganarme. Al principio muchos me subestimaron riéndose o diciendo ‘así no vas a llegar a ningún lado’, pero esperé que el tiempo dijera la verdad… y bueno voy por mis cuartos Juegos. A ese flaquito debilucho le dijeron que no podía y eso lo motivó a no detenerse”.

Todo lo que he logrado es gracias a mi familia y al apoyo incondicional de mi padre porque, si bien el que corre soy yo, él me ha formado. Estoy muy orgulloso y no creo que haya otro entrenador y técnico como él. Ha pasado muchos sacrificios y renuncias personales; a veces no teníamos ni para la comida cuando viajábamos por nuestra cuenta, muchas veces él quedaba solo con el desayuno y me dejaba las dos comidas para mí, fue duro pero gracias a Dios todo mejoró cuando se me reconoció en la federación. No solo me ayudo a mí, también ayudó al ciclismo adaptado a posicionarse internacionalmente.

-Río te encontrará con 37 años. ¿Qué progreso experimentaste en estos años?

-Logré más experiencia, madurez deportiva y la satisfacción de ver que el ciclismo adaptado ha crecido en argentina.