Cuando Milagros Mostaffa recibió su medalla dorada en salto en largo (2,60 metros), vivió una escena similar a la que había protagonizado hace un año en Mar del Plata, en la edición 2016 de los Juegos Nacionales Evita: la atleta de Vedia, provincia de Buenos Aires volvía a subir a lo más alto del podio.

El año pasado la había conseguido en la prueba de velocidad y se había quedado con la medalla plateada en la competencia de salto., ahora subió un escalón. Tiene 15 años y estos son sus terceros Juegos.

“Estoy contenta de volver a estar en los Evita, ahora uno de mis objetivos es bajar las marcas: en velocidad estoy haciendo entre 14 y 16 segundos”, remarca antes de competir este viernes en la carrera de 80 metros, sub-16, de la categoría F35.

La acompaña la profesora María Mazza, su entrenadora, y vive el mismo clima de efervescencia que experimentan todos los chicos y adolescentes que llegaron a Resistencia, Chaco, para competir en la gran justa nacional. “Los nervios influyen, pero más el calor. Igual, es lindo competir y sentir a la hinchada que te acompaña”, comenta con una sonrisa.

Milagros ya vivió su primera experiencia internacional cuando compitió en São Paulo, Brasil, en el tradicional Open Caixa, como integrante de la selección argentina. “Ahora quiero mejorar mis marcas y soñar con otras competencias, como Lima 2019”, cuenta.

Como muchos de los jóvenes que se dan cita en Chaco, ella comenzó en el deporte gracias al impulso de una profesora de educación física. “Antes no me llamaba la atención, no hacía nada deportivo y no me imaginaba que podía vivir esto”, dice con entusiasmo. Va creciendo en lo deportivo y mira al futuro, pero rescata el que es uno de los pilares de los Juegos Nacionales Evita: “lo que más me gusta es poder estar acá y hacer nuevos amigos… de todo el país”.