Sofía Acosta tenía 10 años cuando su profesor de la colonia la invitó a presenciar los Juegos Nacionales Evita. Fue entonces que quedó eclipsada por la cantidad de jóvenes que competían, intercambiaban sonrisas y disfrutaban del deporte. “Enseguida me di cuenta que me gustaban y que yo también quería ser parte de ellos”, dice la entrerriana, luego de sumar su segunda medalla en los Juegos de Chaco.

Tímida, pero decidida. Así se muestra Sofía desde su silla de ruedas. Tras conseguir el segundo puesto en la carrera de los 100 metros, la envuelve la nostalgia. “Fue mi quinta y última participación, y estoy segura que voy a extrañar los Juegos Nacionales Evita, que me permitieron crecer como deportista, conocer lugares, haceme amigas y compartir momentos con los profesores”, indica, ya más suelta.

Sofía tiene parálisis cerebral y desde el deporte encontró un lugar para rehabilitarse. Porque además del atletismo, donde logró medallas en cada Juego Evita que participó, también practica boccia y natación. Así, mejoró la fuerza en sus manos y evitó una operación de cadera.

En su Gualeguay, Sofía disfruta de sus clases en la escuela especial La Lucecita, y sonríe más que nunca cuando cuenta que le gusta pintar. Incluso se comprometió a regalarle un cuadro a Carolina y a Gisela, dos de las profesoras que la acompañan en el día a día. También se le ilumina el rostro cuando habla de los carnavales y de K-Rumbay, su comparsa favorita, la que logra que Sofía se pare de su silla y baile al compás de la música.