A la hora de nombrar a los atletas destacados del deporte paralímpico argentino, es imposible olvidarse de Guillermo Marro. Nacido en Pergamino con una artrogriposis múltiple congénita, por lo que no puede hacer uso de sus piernas y sólo se propulsiona con su tren superior para nadar, desde chico competía con nadadores convencionales.

Alguien lo observó y lo recomendó a Marcela Belviso, quien comenzó a entrenarlo para competencias de discapacitados. Allí se forjó un ganador: bronce en Sidney 2000, plata en Atenas 2004 y bronce Pekín 2008. Tres veces récord mundial y cuatro veces campeón Parapanamericano. Y en Londres 2012 fue el abanderado argentino.

En 2014 se convirtió en el primer nadador paralímpico argentino en cruzar el Canal de la Mancha. Recorrió los 42 kilómetros en poco más de 14 horas. Este año tiene como desafíos los Juegos Parapanamericanos de Toronto y el Mundial en Glasgow.

Además de su labor como nadador, Guillermo Marro es el presidente de la fundación que lleva su nombre, la cual fue creada en 2008 para ayudar tanto a atletas convencionales como discapacitados a progresar en el deporte.