“Soy una fanática de fútbol desde siempre”. Así se define Romina Racedo, esta acuariana de 30 años que dirige los partidos de fútbol para ciegos en la Argentina. “Amo el fútbol y gracias a mi trabajo lo siento más cerca. En mi casa ya saben y entienden que es lo que más disfruto”, le dice Racedo a Paradeportes.

Romina Racedo confiesa que Germán Luvrano, árbitro internacional de fútbol para ciegos, fue el que le dio el impulso. “Me invitó a ver un partido y desde ese momento me encontré con un mundo nuevo. Con ese fútbol tan sensorial y sanguíneo que te ayuda y te enseña a ver el deporte desde otra perspectiva”, relata la protagonista de esta historia, árbitro nacional desde 2016.

“Armar el bolso cada fin de semana es parte de un ritual que cuando no lo haces, se extraña. Es hermoso recibir cada asignación porque uno ya empieza a jugar los partidos y te sentís parte. Lo vivís, lo esperas y cuando llega el partido lo disfrutas”, cuenta, casi emocionada.

Racedo comenzó su carrera de árbitro en 2014 y en 2017 se capacitó para dirigir los partidos de ciegos. Así, fue construyendo su carrera, peldaño a peldaño. “Nada es fácil porque ser árbitro te requiere un 100% de concentración para dar lo máximo en cada partido. El arbitraje siempre te deja enseñanzas: te ayuda a superarte y valorarte. Soy muy feliz con lo que hago”.