Florencia Romero tenía 14 años cuando comenzó a participar en los Juegos Nacionales Evita. Corría el 2010 y la anotaron en todas las pruebas de atletismo y natación que se podían hacer. Un año después optó por el atletismo y los frutos llegaron pronto: en noviembre del 2012 tuvo su bautismo internacional en el torneo Caixa Loterías, en Fortaleza, Brasil.

Desde entonces, todo fue crecimiento. Hoy, abocada solamente al lanzamiento de disco, se prepara para su segundo Mundial y mejorar el octavo puesto conseguido en Doha 2015. “Desde que finalizaron los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro, mejoré mucho tanto la técnica como la distancia, participé de una buena concentración en Trenque Lauquen y competí en el Open Caixa y el que se realizó en mayo en Chaco”, repasa rápidamente.

Formada en Esquel, Chubut, y afianzada como lanzadora de disco (dejó atrás el de bala), es poseedora del récord nacional de la especialidad, con 27,99 metros. “En el Mundial anterior lancé 24,08, así que el progreso se nota. Las favoritas están entre 29 y 30 metros, así que puedo acercarme al podio”, analiza.

-¿Cuáles son las rivales a superar?
-Las referentes más destacadas de lanzamiento de disco son dos chinas, que de verdad son admirables. También se puede mencionar a una brasileña y una italiana… son todas muy buenas y por el momento es difícil superarlas, ya las conozco bien, porque son siempre las mismas las que están ahí arriba.

Lanzamientos, pesas, trabajos aeróbicos, gimnasia deportiva y pileta se convirtieron en la rutina de esta sonriente joven de 21 años que horas antes de volar a Londres, recuerda su rápida evolución: “Me especifiqué en el lanzamiento del disco, y a partir de esto los cambios que viví en los lanzamientos son increíble. Es más: hace tres años yo no sabía ni cómo lanzar un disco”.

Pero no todo es deporte en la vida de Florencia. Acaba de finalizar el primer cuatrimestre del profesorado en educación especial. Es una carrera que demandará cuatro años, los que piensa transitar siempre junto al atletismo: “espero recibirme después de los Juegos de Tokio 2020. A lo mejor, vienen dos alegrías juntas”.