Desde muy chico, a Marco los médicos le recomendaron la natación, porque no tiene impacto: “Por mi patología, huesos de cristal (osteogénesis imperfecta), no podía hacer otro deporte, así que arranqué a nadar desde que tengo uso de memoria”. Empezó en un club de barrio, en 2012 pasó a River Plate y hoy nada en Platense.

“Entrenar con Juan Manuel Zucconi y Laura Binetti me produjo un salto de calidad muy grande. Actualmente creo que me encuentro en el mejor momento deportivo de mi carrera”, analiza.

Está recibido con el título de entrenador de natación, aunque actualmente no ejerce porque la competición le demanda el tiempo completo: “Estoy haciendo entrenamientos muy duros y dedicando 100% mi cabeza y mi físico a la preparación para Río de Janeiro. Hacemos entre 9 y 10 sesiones de agua por semana y tres de gimnasio”. Aunque una lesión lo privó de participar en el campeonato europeo que se disputó Portugal, logró hacer muy buenas marcas en el Open que se hizo en Buenos Aires y aspira a seguir mejorando. De cara a los Juegos, sus expectativas están enfocadas en superar su marca en los 100 metros mariposa, entrar a la final y aprovechar de las jornadas cariocas: “Quiero que sea la mejor experiencia de mi vida y disfrutar cada minuto allá”.

Representa a la Argentina desde 2005, cuando concurrió al primer parapanamericano juvenil, en Venezuela. Gatorade, Arena y Megatlón lo acompañan en este crecimiento y esta participación al máximo nivel.

-¿Quiénes te inspiran en el mundo de la natación?

-No soy muy partidario de tener ídolos, porque siempre te pueden defraudar, intento sacar lo que más me gusta de cada uno y los que más me sirva. Sí tengo a un gran referente en mi categoría: el italiano Federico Morlacchi, que es un ejemplo de persona y además un “animal” nadando.

-¿Cómo pensás que será tu participación?

-Después de perseguir más de 10 años este sueño, todavía no puedo imaginarme lo que va a ser estar allá. Pero seguramente sea algo único. ¡Dudo tener una experiencia igual en mi vida!