Diana Valentini tenía sólo seis años cuando comenzó a nadar, casi como un pasatiempo. Su madre quería que flotara; ella tenía otras aspiraciones. Dos años después, empezó a competir y se dio cuenta que la natación y ella irían de la mano por mucho tiempo. Lo que seguramente nunca se imaginó fue que un día la iban a elegir para llevar la bandera argentina en las Sordolimpiadas de Turquía. “Lo relacioné con mi historia y me emocioné mucho”, le dice a Paradeportes, a pocas horas de viajar rumbo a Europa.

La historia de Valentini dice que cuando iba al colegio pocos sabía de su problema auditivo. Que la pasaba mal en la escuelta y que nunca había sido ni siquiera escolta. Pero el deporte le brindó una oportunidad única. “Cuando me comunicaron la noticia me acordé de aquellos tiempos y me di cuenta que si uno lucha y le pone garra, los sueños se pueden cumplir”.

Hasta los 23 años, Valentini dejó su sello en las piletas de Obras Sanitarias, GEBA, Suterh y River. Luego hizo un alto. “Cuando quedé embarazada me dediqué a mi hijo y volví a la competencia seis años después”, explica en un diálogo que se concreta vía Whatsapp.

“Nací con disminución auditiva, y fui perdiendo mi audición con los cambios hormonales. El embarazo hizo que pierda aún más”. Entonces llegó esa propuesta inesperada. “Mi marido se contactó con Marcela Bevilso, hoy mi entrenadora. Me contó que tenía posibilidad de entrar en el mundo de los sordos, y a los 29 años comencé una nueva etapa”.

“Fue algo sorprendente porque nunca imaginé poder aceptar mi problema y sentirme tan cómoda. Estuve muchos años ocultando mi discapacidad, por miedo y vergüenza, y sé que fue un error. Pero como nunca es tarde, la vida me dio una oportunidad y me siento feliz”, reconoce la nadadora que competirá en cuatro pruebas en Turquía.

“Quiero disfrutar los Juegos y dar lo mejor,. Sé que tengo posibilidades de entrar a la final y traer una medalla. Y si no se da, a mis 34 años, no pido más nada. Ya estar ahí es un honor para cualquier deportista”, dice la primera mujer de la historia de CADES (Confederación Argentina Deportiva de Sordos) que logró una medalla olímpica. cuando obtuvo la de bronce en los 200m espalda en Sofía, Bulgaria, 2013.