El deporte siempre estuvo en la vida de Constanza Garrone. Realizó gimnasia artística de alto rendimiento desde muy chica y esa naturaleza competitiva no la perdió nunca.

A los 14 años tuvo un accidente que derivó en una lesión medular. No pudo seguir haciendo gimnasia pero el deporte volvió a aparecer en su vida, esta vez con otra disciplina. La psicóloga de su colegio le comentó que conocía a un atleta de tenis de mesa adaptado. Lo llamó y él le mostró videos. Le gustaron y se inició en un club. A la semana tuvo un torneo. Y ahora ya se cumplen cuatro años que comparte Selección Nacional con la persona que la introdujo en el deporte: Gabriel Copola.

A sus 21 años, Constanza atraviesa un 2018 increíble: en marzo fue medalla de bronce en la Clase 2 del Abierto de Italia. Y se confirmó que representará a Argentina en el Mundial de Eslovenia, en octubre.

Para la atleta hay un factor común a lo largo de su carrera deportiva: el deseo constante de crecer. Las claves para ellas son las lógicas: “mucho entrenamiento, dedicación, disciplina. Responsabilidades. Escalar de a poco, querer mejorar siempre. Desarrollar la parte física, táctica, mirar videos… Todo un complejo sistema”.

El futuro le plantea muchos desafíos y ella parece estar lista. “El objetivo es llegar lo más lejos posible en el Mundial. Va a ser duro, son todas jugadoras muy buenas. Al ser mi primera experiencia mundialista, aspiro a ganar partidos y poder ver qué ocurre. Siempre me planteo metas para motivarme. Estar en Tokio 2020 es una de ellas. Me preparo para el Mundial y para Lima 2019, donde hay clasificación a los Juegos. A eso apunto”.