Las casualidades a veces disparan un futuro mejor. Corría febrero de 2003 y Ezequiel Casco  paseaba con su familia por el shopping Unicenter; “estaba jugando a la mancha con mi hermana, subiendo y bajando los pisos, cuando me encontró Fernando San Martín. Me siguió hasta encontrar a mi mamá y preguntarle si me gustaría probar el tenis en silla”, narra él, que por entonces estaba por cumplir 10 años. “Yo escuchaba todo re-contento y dije que sí. Eso era un jueves y el siguiente sábado a la mañana ya estaba en el Cenard”, recuerda.

Era la primera vez que el Mono, como le dicen, tenía una raqueta en sus manos, pero fue tan grande el entusiasmo que se metió de lleno en el deporte. “Estuve viviendo cuatro años en el Cenard. Solito. Entrenaba, iba a la escuela ahí mismo… No fue nada fácil, a la noche quedaba fusilado. Por eso fue clave el apoyo de mi familia”, relata. Siempre progresando, en 2007 tuvo el honor de representar por primera vez a la Argentina, en el Mundial de Suecia. Desde entonces, reconoce una evolución en su tenis: “Mejoré en la competición y tengo un juego más agresivo”. Claramente, la superación personal está por delante de las comparaciones: “Mi objetivo es jugar un buen tenis, seguir aumentando el nivel. Nada de ranking ni puntos, sino jugar un buen tenis”, repite.

En los Juegos Panaparamericanos Toronto 2015 consiguió el oro en dobles, junto al cordobés Gustavo Fernández.

Tiempo atrás, Ezequiel trabajó como vendedor en la calle, después en un local de celulares y vendiendo golosinas. Terminó la escuela secundaria y cursó dos materias del CBC para después estudiar abogacía. “Tengo pensado seguir estudiando después de estos Juegos”, anuncia.

 -¿Qué esperás encontrar en tus primeros Juegos Paralímpicos?

-En lo deportivo, quiero vivir momento a momento y aprovechar todas las oportunidades. Pasar la primera ronda para mí significa mucho. Y en lo personal, tratar de que vaya parte de mi familia es importantísimo. Nunca tengo esa posibilidad, debido a los costos de los viajes y alojamientos; pero ahora, siendo en Brasil, es un poco más viable.