Para los seguidores del Quad Rugby, Matías Cardozo es como Messi. Por su habilidad. Por su destreza. Por su capacidad goleadora. A los 26 años, Matute es uno de los símbolos del Quad Rugby en Argentina, una disciplina que crece con pequeños pasos. “Jugar al rugby en silla de ruedas es lo que más disfruto, es lo que amo”, le dice Cardozo a Paradeportes.

A Cardozo la vida le cambió en 2004, cuando sufrió un infarto en la médula. Fueron tiempos de depresión y de incógnita. Hasta que un día Carlos Breyaui le entregó una silla de ruedas.

“Me voló la cabeza ver cómo Carlos se desenvolvía en la silla. Cómo bajaba las rampas en willy. Era increíble y pensé: ¿por qué no puedo intentarlo?'”. Así explica Cardozo cómo se metió en el mundo del deporte adaptado. Porque ese bichito que le picó le provocó inquietud. Entonces, se comunicó con Carlos, quería más.

“Me comentó que se estaba formando un equipo de rugby para personas con cuadriplejía y me preguntó si me interesaba. Y así arranqué. Fue un momento bisagra de mi vida porque conocí mucha gente y poco a poco conocí gente en silla que me fue dando una mano para ir aprendiendo todo”, recuerda Cardozo.

Así, Cardozo se metió de lleno con el rugby. Y se dio cuenta que era bueno de verdad. Vivió una experiencia increíble en Estados Unidos. “Los equipos pueden tener un extranjero y Tucson me dio hospedaje y comida. Me pagué el vuelo y me fui sin pensarlo. Nunca había viajado solo y menos tanto tiempo. Fue una experiencia increíble conocer otro país con gente siempre predispuesta que me hizo sentir cómodo. Fueron seis meses increíbles porque me tocó jugaro con los mejores del mundo. Fue un orgullo jugar al lado de esas bestias”, recuerda.

En la Argentina, Cardozo juega para Caranchos, un equipo que arrasó con todos a nivel nacional en la temporada 2016. Y también se desvive por la Selección. “Fue un año positivo porque jugamos contra un equipo muy fuerte de Estados Unidos, y eso nos sirvió para sumar experiencia. Aunque perdimos, le hicimos partido”, analiza.

En agosto de 2017, Argentina tendrá el Panamericano y todos los cañones están apuntados hacia ese objetivo. “La clave es entrenar más para dar pelea. Es muy importante jugar amistosos internacionales porque nos dan ese roce necesario”.

Cardozo, con esa sonrisa que lo caracteriza, se despide con una frase contundente. Que sirve de aprendizaje. “Hoy puedo decir que gracias al rugby mi vida cambió completamente. Y que voy a estar siempre agradecido a todos los que lo hicieron posible. Es mi pasión”.