Como en tantas otras historias, los Juegos Evita fueron para Jonathan Avellaneda el primer contacto con el deporte y desde 2010 ya se metió de lleno en el atletismo. Oriundo de Colonia Mado, superó la amputación de su pierna izquierda tras ser picado por una yarará en pleno monte misionero. El salto en alto tuvo mucho que ver con su evolución su profesor José Leo Ibarra, que hace años lo motiva en Eldorado para seguir creciendo. “El deporte lo ayudó a Jony en todo, pero lo más importante para mí fue darle herramientas para que se desarrolle y hoy pueda estar trabajando”, resume Ibarra.

En 2013 representó por primera vez a la Argentina y en estos años fue erigiéndose como orgullo del deporte misionero. “Experimenté muchas cosas como la superación y también los nervios de verme en torneos internacionales. Pero siempre conté con el apoyo de parte de mi familia y de mi empleo; trabajo en una empresa llamada Familia Bercomat que me banca en lo deportivo dándome los días de entrenamientos y de los torneos, algo fundamental”, agradece Avellaneda.

Su primera gran experiencia fue la de los Parapanamericanos Toronto 2015, en los que fue octavo en la especialidad de salto en alto T42 ante los mejores del continente. Le siguió el Mundial Paralímpico realizado en Doha, Qatar, en el que quedó noveno, aunque en ambos casos lejos de su mejor marca de 1,67 metros. Y a los 22 años le llegó el momento de los Juegos Paralímpicos y volvió a quedar noveno, muy cerca de un diploma. Ahora el desafío será conseguir un cupo para Mundial de Londres, que se disputará entre el 14 y el 23 de julio. La marca ya la tiene.

-¿Qué experiencia recogiste de tu primer Mundial y tu primeros Juegos Paralímpicos?
-Además de superar mi marca, en Río me había propuesto disfrutar de los Juegos. Ir a una cita olímpica es algo que no se puede explicar, es algo único. Saber que fuiste elegido entre miles y que vos tenés esa posibilidad de representar a tu país es algo inexplicable. Y ver a tus viejos con lágrimas en los ojos de felicidad no tiene precio.

“Este año voy a tratar de mejorar mi marca y mejor fisicamente para apunatr a lo que viene”, responde el misionero de 23 años, que espera el torneo del 19 de mayo en Chaco para elevar aún más su marca de 1,71m.

-¿En qué evolucionaste en el último año?
-En la medida de los saltos. Antes de Río empezamos con 1,60m y ahora arrancamos con 1,70m. Durante abril estuve en el Cenard, en el torneo FAM para ajustar la preparación. Estoy contento por haber mejorado mi marca y ahora seguiré tratando de mejorar más”.

-¿Qué diferencias intuís entre Río de Janeiro y Londres?
-Cuando se compite en Europa resulta más difícil: además de estan los mejores hay otro ambiente, cambia el idioma, el clima… Y todo es a un nivel muy profesional.

El saltador ya tiene en la mira a su segundo Mundial y la preparación lo empuja a ser optimista. “Para Londres me veo bien, con la mente positiva y tratar de mejorar la marca. A los rivales los crucé en Río y antes en Qatar. Hubo un roce bastante duro y los conozco, pero todos fuimos mejorando”, le cuenta a Paradeportes.com.

Avellaneda y su otra pasión: Boca Juniors.

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