El juego de boccia es una disciplina adaptada, desde 1970,  para personas con parálisis cerebral y discapacidad motriz, que utilizan silla de ruedas. Cada competidor lanzará bolas de color rojo o azul lo más cerca posible del “bochín”, de color blanco.

El que más se aproxime al bochín, sumará los puntos. Si ambos colores se encuentran a la misma distancia, cada equipo o atleta se llevará un punto. El ganador será el que sume más, habiendo un tie-break para definir en caso de empate.

Los deportistas pueden utilizar manos, pies, cabeza, instrumentos de ayuda e incluso asistencia de ayudantes, en caso de ser personas con discapacidad severa en las extremidades superiores e inferiores.

Los partidos se dividen en rondas, en base a la cantidad de participantes. Los individuales tienen cuatro, con seis bochas para cada atleta. En el dobles, también son cuatro rondas pero con tres bochas para cada uno.

Los primeros registros del juego de boccia datan de dos siglos antes de Cristo y se practicaban con bolas de piedra. La disciplina tuvo lugar en los Juegos Olímpicos de la Antigüedad y la aristocracia italiana lo practicó durante el siglo XVI. Su debut en los Juegos Paralímpicos fue en Nueva York 1984 (el dobles, en Atlanta 1996). La entidad reguladora es la Asociación Internacional de Deportes y Recreación para la Parálisis Cerebral (CPISRA).

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