Ariel Quassi tiene 32 años y desde los 13 que se dedica a la natación paralímpica. Es todo un pilar de la disciplina en nuestro país: hace 16 años que es parte del seleccionado argentino y ha sabido cosechar buenos logros.

De nacimiento le descubrieron una atrofia medular. A los 3 años de edad llegó a la natación por recomendación médica y encontró su pasión. Después de dos años de estimulación en agua, vieron que se desenvolvía bien y le recomendaron a su padre sumarlo a la escuela.

De ahí pasó a un equipo competitivo, “siempre junto a los demás”, nos cuenta. “Es buenísimo competir con nadadores sin discapacidad por una cuestión de integración. Inconscientemente uno se autoexige y trabaja con más intensidad”. Al ver sus buenos resultados, le dieron información del movimiento paralímpico y, desde entonces, se volvió un competidor más de la rama.

En 1997 disputó su primer torneo en Santa Fe con 14 años y desde ahí lo convocaron a la Selección. Desde 1999 es un miembro estable del equipo, con logros más que importantes: disputó cuatro Juegos Paralímpicos y en todos llegó a la final. “Estar entre los ocho mejores del mundo en el torneo más importante fue un sueño”, recuerda. Además, batió tres veces el récord mundial de 50 metros en pileta corta en Independiente, su club. Y tiene 12 medallas en Parapanamericanos.

A los 32 años y con un recorrido ya hecho, Ariel se toma un momento para analizar su presente junto a Paradeportes: “Estoy en un momento de maduración. Disfruto mucho lo que estoy haciendo. Si tengo la oportunidad de conformar el quipo que viaje a Río, sería el último torneo”, afirma. Ese sueño lo mantiene con todas las ganas: “Sería hermoso cumplir con el objetivo de estar en mi quinto Juego Paralímpico consecutivo. Y más si es cerca del país, porque mi familia y amigos pueden acercarse a verme”.

Por lo pronto, en el camino tiene varios eslabones. En marzo será parte del Argentina Open en el Cenard. Y luego viajará con la Selección a San Pablo. Después, disputará el Mundial en Glasgow, Escocia, para finalizar en los Parapanamericanos de Toronto.

“Voy a poner todo mi esfuerzo para este año. Después de Londres se me cruzó la idea del retiro pero me sentía con muchas ganas y los resultados acompañan”, cuenta sobre lo que se viene. Además, es mucho más fácil para él prepararse en Independiente: “Es mi segunda casa. Paso más tiempo en el club que donde vivo. Me ofrecieron ir en 2002 y acepté por una cuestión afectiva. Soy hincha. Desde que llegué me abrieron las puertas y me hicieron sentir bien. Retirarme nadando para el ‘Rojo’ es un orgullo”.

Más allá de su cariño por el club, Ariel es parte de un equipo competitivo que ha logrado grandes resultados: “Para mí, en natacion paralímpica, Independiente es el mejor de Argentina. Hemos ganado los últimos torneos nacionales y es el equipo que más nadadores suma a la Selección, más de 3 o 4 nadadores por convocatoria”. La nueva Subcomisión de Discapacidad del club trabaja para incorporar a nuevos deportes. Con Ariel como pilar, tanto el “Rojo” como la Selección están encaminados para las próximas competencias.